TRAUMAS INFANTILES

Los relatos no tan felices

Los relatos no tan felices
Los relatos no tan felices

Seguramente nosotros afirmamos que en nuestra infancia hemos pasado por una de las mejores etapas de nuestras vidas.

No obstante, ese no es el caso para algunos primogénitos de gente destacada y famosa en diversos ámbitos de la vida pública.

Tal es el caso, por ejemplo, de la hija del fundador de Apple, Steve Jobs, Lisa Brennan-Jobs, quien lanzó recientemente un libro llamado Small Fry, en el que cuenta las presuntas penurias que vivió de manos de su padre, que nunca la reconoció, aunque ella decidió perdonarlo por sus actos.

El genio detrás de las computadoras y los teléfonos de Apple tuvo a Lisa Brennan-Jobs cuando tenía apenas 23 años de edad.

El diario The New York Times aseguró, por su parte, que la hija no recibió ningún tipo de manutención por parte de su padre, ni en términos de colegiatura o de ningún otro tipo.

Prácticamente la borró de su vida. Por ello, suele sorprender que Lisa Brennan-Jobs aún tenga una pizca de cariño por su padre.

Los relatos no tan felices
Los relatos no tan felices

Mamita querida

La que sí tendría grandes resentimientos hacia su madre es Christina Crawford, la hija adoptada por la actriz Joan Crawford.

Su libro Mommie Dearest, que fue publicado en 1978, revela un ambiente hostil para ella, en el que sufrió diversos maltratos físicos y psicológicos, ya que era usada como un saco de boxeo en el que la intérprete descargaba todo su estrés laboral.

Un incidente particular también desvelado por la película homónima de 1981, ocurrió cuando la hija de Crawford pasaba las vacaciones en una mansión de Hollywood con su madre.

Según la cinta, Crawford se abalanza sobre la joven Christina y la estrangula con todas sus fuerzas, al punto que la asistente de la actriz y una periodista que se encontraba en la vivienda pudieron separarlas a tiempo.

A pesar de todo el dolor, Joan Crawford decidió desheredar en su testamento tanto a su hija como a su hermano Christopher Crawford.

Otro caso es el de Macaulay Culkin, una estrella infantil recordada por ser protagonista de diversas películas en la década de 1990.

Sus padres, en vez de alentarle su potencial y brindarle una vida normal como a cualquier otro menor de edad, lo veían como una máquina de hacer dinero, al punto que Culkin tuvo que emanciparse temprano.

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