En Japón, ir al baño puede ser una experiencia única gracias al nivel de sofisticación de los retretes nipones, que alcanza su máxima expresión en inodoros recubiertos de oro, rodeados por un acuario gigante o que meten al usuario en la piel de un saltador de esquí.
Muchos de los baños modernos de Japón incluyen extras como el bidé integrado -un chorro de agua con temperatura y presión regulables-, calefacción del asiento o un botón que simula el sonido de la cisterna para camuflar otros ruidos sin necesidad de gastar agua.
Pero la aspiración nipona de crear el “retrete perfecto” hace de los diseños extravagantes, sorprendentes o provocadores atracciones turísticas.
Es el caso de los baños del turístico Robot Restaurant del barrio Shinjuku (Tokio), que cuentan con váteres y urinarios bañados en oro y rodeados de azulejos de colores psicodélicos procedentes de siete países. El establecimiento “cuida mucho su diseño interior y otros detalles” con el afán de ser “un lugar único”, según dijo Yumi Ito, portavoz del Robot Restaurant, cuya construcción costó 98 millones de dólares.
Por otra parte, si un usuario escoge los baños del Resort Madarao Kogen al norte de Japón, al sentarse en el retrete puede sentirse como un esquiador profesional antes de un salto olímpico, gracias a un vertiginoso decorado que recrea una pista nevada en medio de un paisaje montañoso y a los esquís colocados frente al inodoro.
Otros aseos invitan más a la relajación, como los servicios femeninos del Café Mimin Papa al sur del país, rodeados de paredes y techos de cristal que contienen un gran acuario con peces tropicales y tortugas marinas.
