COMEDIANTE DE ALTURA

El rey de las carcajadas

El rey de las carcajadas
El rey de las carcajadas

La primera puesta en escena que recuerdo haber visto en mi vida fue Brighton Beach Memoirs, una emotiva y ocurrente comedia del maestro Neil Simon, quien murió ayer domingo a los 91 años.

Fue a mediados de la década de 1980, en el Teatro Nacional, un sitio que un chico del barrio de San Felipe de clase trabajadora como yo había visitado varias veces como parte de las excursiones escolares, pero que nunca había ido a ver un espectáculo en directo.

Por entonces no sabía bien qué era un montaje ni qué lo hacía posible, pero el personaje central de esta memorable pieza de Simon, Eugene Morris Jerome, caló de inmediato en mi joven corazón y fue el boleto directo para que mi amor por el arte de Dionisio se mantenga vivo hasta hoy.

Eugene era adolescente, con estrecheces económicas, enamoradizo, y buscaba la manera de alcanzar la madurez en medio de una familia disfuncional. O sea, Simon le hablaba a un muchacho como yo.

Un genio del arte de divertir

Simon, que obtuvo un Pulitzer y un Globo de Oro, nació el 4 de julio de 1927 y falleció ayer domingo en el NewYork-Presbyterian Hospital de la ciudad de Nueva York, por complicaciones de una neumonía. Escribió más de 40 obras de teatro. Una nueva obra suya se presentó en casi cada nueva temporada teatral en Broadway desde 1960 hasta mediados de la década de 1990.



Risas

Aunque como consumidor de teatro me gusta más la intensidad del drama y la alegría del musical, y en menos medida la comedia, sí me gustan las obras escritas por Neil Simon porque son inteligentes, intensas e ingeniosas; porque saben robarte una carcajada sin el uso de dobles sentidos y no te distraen con montajes demasiado elaborados.

Su capacidad de hacer reír, y de paso sentir y pensar, es a partir de personajes humanos que sortean conflictos con los que cualquiera se identifica, como queda patente en títulos de Simon como The Odd Couple, The Sunshine Boys, Barefoot in the Park y Lost in Yonkers (la productora Diana Abouganem la presentó hace unos meses en el Teatro La Plaza).

El rey de las carcajadas
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Pocos premios

Es otro de los indispensables del mundo artístico que se nos va sin haber ganado el premio Óscar. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood lo nominó en cuatro ocasiones y en todas las veces perdió.

Fue nominado por adaptar al séptimo arte sus propias piezas teatrales: California Suite (1978), The Goodbye Girl (1977) y The Odd Couple (1968), y estuvo en la carrera en el aparte de mejor guión original por The Sunshine Boys (1975).

Tampoco tuvo tanta suerte con el Tony (el Óscar del teatro de Broadway), pues recibió 70 nominaciones y solo lo ganó tres veces.

No importa, señor Simon, a veces las distinciones no recaen en los mejores, y usted y su teatro son mucho más grandes e importantes que cualquier estatuilla. Lo suyo es la inmortalidad, ¡qué mejor logro!

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