500 MOTIVOS PARA CELEBRAR

Una ruta para entender la evolución de la arquitectura

Una ruta para entender la evolución de la arquitectura
Una ruta para entender la evolución de la arquitectura

La expansión de la ciudad de Panamá desde su núcleo colonial y de los primeros años de la República, en San Felipe, ha dejado un rastro casi lineal, siguiendo el perfil costero, que con ojos eruditos nos permite identificar el paso del tiempo a través de la arquitectura.

El cambio de estilos y tendencias arquitectónicas, en sus manifestaciones artísticas, funcionales y técnicas de construcción, es el cambio de la Ciudad a través de los 500 años de historia que ya hemos cumplido.

El Museo de la Ciudad de Panamá (MUCPA), uno de los principales proyectos de la celebración de esta importantísima efeméride, coloca ahora la mira en la compleja tarea de explicar la trayectoria de nuestra capital a través de sus edificaciones singulares.

Desde el estilo hispánico importado tras la conquista, que reproduce la retícula castellana y las formas del viejo mundo (es por eso que los centros históricos latinoamericanos se parecen tanto), hasta las influencias internacionales que llegan con el modernismo, de la mano de arquitectos de fama mundial y panameños educados en las nuevas corrientes estéticas, Panamá creció “a la moda”, pero hace falta escuela para notarlo.

Detrás del desorden urbano que se nos impone a diario, y que nos hace pensar que la ciudad prolifera “a la bulla de los cocos” (otra de nuestras exhibiciones para pensar sobre la importancia del urbanismo) quedan incólumes ejemplos claros del pasado esplendor de nuestra capital, que debemos aprender a valorar.

Con la exhibición Estilos arquitectónicos del siglo XX que se estrena en el mes de octubre en un circuito de que va desde la Estación de Bomberos de Calidonia hasta El Cangrejo, la Comisión 500 años aporta los elementos para ver y entender el panorama en el que a diario compartimos nuestras vidas los que vivimos y visitamos en esta ciudad.

La muestra identifica 12 diferentes estilos arquitectónicos y algunas variantes en dos sectores bien definidos cronológicamente, que coinciden con la expansión urbana del siglo pasado, entre 1903 y 1999.

En el recorrido propuesto se presentan 12 edificios que ejemplifican las diferentes corrientes que tuvieron representación en la ciudad, acompañados por guías informativas con el tiempo y estilo al que pertenecen, el arquitecto responsable y las características artísticas y técnicas por las que destaca cada uno.

La reseña incluye, entre otros, el Hospital Santo Tomás (neoclásico), el Primer Ciclo América (neogótico tardío), la Basílica Don Bosco (neorománico), el edificio de la Lotería Nacional de Beneficencia (funcionalista), el Hotel El Panamá y el Banco General de Ave. Cuba y Calle 34 (antes Cia. General de Seguros), ambos moderno internacional, y el edificio Atalaya de la avenida Balboa (orgánico).

Tal vez más recoletos, por su original función residencial, resaltan el edificio “Balboa” (art deco), el hermoso multifamiliar “Riviera” (bellavistino), y el curioso edificio “Esses” (moderno expresionista), que se levanta en la zona de “El Cangrejo”.

Sobre los arquitectos de la muestra se ha realizado también un amplio trabajo de investigación, y la identificación de cada autor va acompañada de una completa reseña biográfica que da luces reveladoras para entender el contexto de su obra, como en el caso de Calvin Stampel, discípulo de Frank Lloyd Wright y exponente de la arquitectura orgánica en Panamá con edificaciones como el ya mencionado Atalaya y sus inconfundibles “bloques textiles”.

Destacan además James Wright, autor del Hospital Santo Tomás y “el Gorgas”, quien también participó en el proyecto de la Exposición Nacional promovida por el presidente Belisario Porras; Rogelio Navarro, que diseñó el antiguo colegio María Inmaculada, y los arquitectos José Burgos y Luis Carlos Barrow, responsables del edificio de la Lotería Nacional y ambos egresados con honores de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá.

Este dedicado trabajo, que cuenta con la alianza logística del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, está destinado a ayudar a mirar con ojos cultos un legado definitorio que nos debe hacer pensar en el futuro. Lo que se entiende se quiere y se cuida. La ciudad es nuestra casa y nuestras casas son la ciudad. ¡Conozcámosla mejor, para quererla y cuidarla mejor!

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