Cuando los casos de Covid-19 comenzaron a aumentar en todo el mundo a principios de marzo, las organizaciones culturales comenzaron a cancelar sus planes de verano.
Pero los organizadores del Festival de Salzburgo, una de las plataformas veraniegas más prestigiosas del mundo para música clásica, ópera y teatro, le apostaron al momento. “Decidimos esperar y desarrollamos una serie de escenarios sobre cómo hacerlo”, dice Lukas Crepaz, el director ejecutivo del festival.
Y ahora, cuando el festival comienza los ensayos, sus preparativos podrían servir como plantilla para otras organizaciones de artes escénicas de todo el mundo, desde Broadway hasta el ballet y la filarmónica.
“Desarrollamos conceptos de prevención muy completos, porque queremos establecer un estándar que pueda ser adoptado por otros festivales y conciertos después”, dice Crepaz.