BRASIL

Las secuelas del zika

Desde octubre de 2015, Brasil confirmó 2 mil 289 casos de bebés con microcefalia y tiene otros 3 mil 144 más en estudio.

Las secuelas del zika
La angustia rodea a los ‘niños del zika’ un año después del brote de microcefalia en Brasil.

Brenda Pereira llora desconsolada al salir de la consulta médica con su pequeña María Fernanda en brazos. La pediatra le confirmó que su hija, de cuatro meses, tiene un grado de microcefalia más grave de lo esperado y ella, de apenas 23 años, se siente perdida.

“Esto es muy difícil...”, suspira esta corpulenta chica de Rocinha, la mayor favela de Río de Janeiro, que solo supo en el parto que su bebé padecía esa malformación congénita que se disparó hace un año en Brasil junto a la epidemia del zika.

La noticia la dejó llorando horas porque, como suele ocurrir con ese virus, Brenda no tuvo ningún síntoma en el embarazo. Igual que le ocurrió a buena parte de las brasileñas que tuvieron bebés con microcefalia, esta joven fue abandonada por el padre de la niña: el hombre no quería “una hija enferma” con una cabeza más pequeña de lo normal y un cerebro irreversiblemente dañado.

Brenda también tuvo que dejar su trabajo de cajera para dedicarse 24 horas a su pequeña, mudarse a casa de su mamá para tener más ayuda, hacer equilibrios para pagar costosas fisioterapias especializadas y dejar a su otra hija de seis años temporalmente con un familiar.

Todo eso sin saber bien qué va a pasar con María Fernanda, que apenas responde a sus estímulos, y sin que los médicos tengan todas las respuestas porque los pacientes mayores con ese tipo específico de microcefalia tienen apenas un año.

“Si no lo saben los médicos, ¿qué voy a saber yo?”, confiesa que, más que aceptar, aprendió a “convivir” con esta situación, y suma a su incertidumbre una sensación de abandono por parte de las autoridades. María Fernanda no recibe el modesto apoyo económico que el Gobierno brasileño da a personas con deficiencia porque su abuela supera el umbral de ingresos familiares requerido, de menos de 70 balboas mensuales, vendiendo bolsas de hielo en la playa de Ipanema.

“He tenido que parar toda mi vida, vivir en función de la bebé, pero para el gobierno tengo que ser una miserable para poder recibir una ayuda. Brasil no tiene estructura para lidiar con una enfermedad tan grande”, reclama.

Transmitido por el mismo mosquito que causa dengue o chikungunya, el zika empezó a propagarse de forma acelerada por el nordeste de Brasil a inicios de 2015. Desde octubre de 2015, este país confirmó 2 mil 289 casos de bebés con microcefalia y tiene otros 3 mil 144 más en estudio, muy por encima de los 164 de 2014.


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