El 14 de enero de 2011, Jennifer Lee, una usuaria de Instagram posteó una foto de sus labios y parte de su torso con el comentario: “My 1st Instagram selfie”. Fue la primera imagen etiquetada como selfie en Instagram.
En Facebook y Twitter hay miles de selfies previos al de Lee, pero el suyo es considerado el primero por tratarse de Instagram, la red social de fotos y, por tanto, gran responsable de la fiebre por tomarse imágenes.
Otros van mucho más atrás. El diario argentino La Nación menciona el autorretrato del entusiasta de la fotografía Robert Cornelius a mediados del siglo XIX, como el precursor del fenómeno, mientras que El País de España cita el caso del pintor Jan Van Eyck, que se retrató a sí mismo en un espejo en su obra El matrimonio Arnolfini de 1434.
Entonces, las autofotos no tienen nada de vanguardistas salvo su nueva denominación de selfies.
Que estén tan de moda hoy día se debe a la reinvención de la mano de la tecnología y las redes sociales, apuntan especialistas en social media.
SIGNIFICADO
El Diccionario de Oxford hizo un presagio cuando eligió selfie como la palabra del año en 2013.
Estos autorretratos están por todas partes: como fondo de escritorios de computadoras, en las herramientas de comunicación instantánea, en Facebook, Twitter, Instagram y casi en cualquiera red social que se respete.
Hay concursos del selfie más intrépido; estrategias publicitarias (como aquella imagen de Ellen DeGeneres en la gala del Oscar) y personalidades como el papa Francisco, David Beckham, Hillary Clinton o el presidente Barack Obama (que lo hizo, sonriente, junto al primer ministro británico David Cameron y la primera ministra de Dinamarca Helle Thorning-Schmidt durante el funeral de Nelson Mandela) han protagonizado sendos autorretratos.
¿Por qué tantas ganas de compartir el acto de autofotografiarse?
Hay dos actores clave: la disponibilidad de la tecnología e Instagram, apuntan Dionisio Guerra, editor del portal de tecnología y redes sociales TeaclaaTecla.com, y Alejandra Urriola, gerente de mercadeo digital de Grupo Grada.
Guerra amplía: “Es muy fácil para cualquiera tener a mano un celular. Antes nos tocaba esperar un par de horas para ver el resultado de una fotografía y ahora es inmediato y por esa misma inmediatez somos más propensos a mostrarnos tal cual somos o cómo estemos. Además, la forma en la que se maneja la tecnología cambió. Antes necesitabas de un equipo fijo y de alguien que lo manejara para poder obtener una foto decente, con los celulares eso cambió. La imagen se estabiliza sola y como se puede ver lo que se está tomando no se necesita de nadie. Que cualquiera pueda hacerlo fomenta a hacerlo y a compartirlo en redes sociales”.
Urriola hace lo propio: “Con el éxito de Instagram, llegó también el de los selfies, que ya existían en redes sociales previas, pero el boom definitivamente vino con Instagram. Muchos se han animado a probar en busca de satisfacer ese deseo de reconocimiento, de ser aceptados a través de los likes (me gusta) que puedan recibir sus autorretratos”.
Hay un tercer punto de análisis, dice Urriola, y el narcisismo, pero prefiere dejarle los egos a los estudiosos del comportamiento humano.
Guerra añade: “Las redes sociales son sobre lo que somos y lo que hacemos, y los selfies representan eso, un momento y un espacio en el mundo digital para decir este soy yo y esto es lo que quiero que veas o sepas de mí”.
El asunto ya hasta cuenta con un primer estudio serio denominado “SelfieCity”, a cargo de profesionales de la Universidad de Nueva York, Estados Unidos, quienes analizaron 120 mil selfies de usuarios de Instagram de las ciudades de Bangkok, Berlín, Moscú, Nueva York y Sao Paulo, para tratar de encontrar estadísticas y patrones.
De los datos recabados y difundidos el pasado mes de febrero por diferentes medios destaca uno: solo entre el 3% y 5% del universo de fotos de Instagram corresponde a selfies, ya sea tomado frente a un espejo o contorsionando el cuerpo para sacar la foto.
Ellas le ganan 4 a 1 a ellos en la reincidencia de selfies, y el promedio de edad de los autofotógrafos es de 23 años.
En el rango superior a los 30 años son ellos los que más suelen tomarse selfies.
El estudio está disponible de forma interactiva en la dirección selfiecity.net/selfiexploratory/.
Gusten o no, los selfies han existido desde siempre con otras denominaciones no tan modernas, acotan Guerra y Urriola, y, apoyadas en las redes sociales, seguirán de moda aún más.