Hoy sábado 4 de agosto, a las 2:00 p.m., el artista visual A. Punjabi inaugura su primera muestra individual, titulada “El Jardín de los Doraces”, y ha escogido como sede las instalaciones de la activa biblioteca de Boquete, ubicada en la provincia de Chiriquí.
La muestra de este creador nacional, que en el pasado ha presentado su obra en distintos puntos del país, es un homenaje a los doraces, “esta raza indígena que vivió en las tierras chiricanas de Boquete, Dolega y Alanje, y que se mezcló con los españoles hasta desaparecer”, explica Punjabi.
Su exposición consta de pinturas, fotografías, ensambles, material reciclado y “una pequeña instalación artística conformada por flores de telas confeccionadas por diversas artesanas que se colocaron junto a la pieza llamada el Chamán”.
Maestros
A. Punjabi reconoce que durante su infancia “recibió el estímulo de sus padres que lo llevaron de la mano por el arte. La pintura, el teatro, la música y la danza no faltaron en su casa “para forjar ese apego” por las manifestaciones culturales.
Señala que su profesora de arte, Ma. Angélica Arribau, fue “una gran influencia en conocer toda la historia del arte y sus grandes maestros”.
Luego con su llegada a Chiriquí, donde desarrolla una carrera de gestor cultural, pasa “a rodearse de artistas que fueron desarrollando en él ese interés por el arte visual”.
Su muestras estará disponible hasta el 29 de septiembre.
Ecléctico
“Un simbolismo exuberante y ecléctico habita en estas obras de A. Punjabi”, opina la poetisa y periodista Lilmaría Herrera.
La comunicadora social resalta que Punjabi se identifica con los doraces, “porque constituyeron un pueblo organizado, aguerrido, estratega. Por eso le rinde un tributo con matices que aluden a lo ancestral. En el principio fueron las flores, también Boquete es tierra de doraces”.
Punjabi invita a “El Jardín de los Doraces”, para que “lo sigamos en su ruta de caminante incansable, ojo avisor, alma de artista descendiente del encuentro de las culturas panameña e India. Punjabi lleva en su paleta una poética del color que incluye los metálicos, como el dorado en El sol de la India, o el bronce de sus códigos chamánicos”.
Su muestra es una coreografía de colores y técnicas “que van desde el uso de acrílicos, ensambles hasta el arte conceptual. Incorpora maderas encontradas en playas del golfo de Chiriquí y materiales reciclados. Tiene influencia de artistas como Jackson Pollock, Luis Treville Latouche, Arianela Acosta y Emilio Reyes Montenegro”.
En sus fotografías, Punjabi plantea la hacedora de versos, “erige un erotismo ocurrente expuesto en sus grutas ocultas, en el juego del toro y la tortuga, en las evas y los adanes frutales, en los senos como lunas llenas, y en las torres acaso santas. Todo en un encuentro de pícaros capullos”.
Al salir del jardín artístico que el visitante encontrará en la biblioteca de Boquete, verá un autorretrato del artista, “tallado por el mar escultor de maderas, y nos despide con la mirada apasible y noble de A. Punjabi, ese constante atrapador de las esferas del día y la noche”.
