El traje con el que Audrey Hepburn brilló en Guerra y paz, el que casi dejó sin aire a Claudia Cardinale en Il Gattopardo o la americana roja del rey de la fiesta de La grande bellezza protagonizan una muestra de vestuario de cine en Roma.
Bajo el título “I vestiti dei sogni” (Los vestidos de los sueños), la exposición, alojada en el espléndido palacio Braschi de la ciudad capitalina hasta el 22 de marzo, repasa 100 años de la indumentaria cinematográfica italiana, de 1915 a 2015.
Con ella, el comisario Gian Luca Farinelli quiere rendir tributo a los vestidos utilizados en el cine, un arte dentro de otro arte que “se utiliza durante un breve período de tiempo, pero que permanece para siempre en las imágenes”.
Comienza con el Delphos, obra de Mariano Fortuny que la actriz de cine mudo Francesca Bertini vistió en Rapsodia satánica (1915), un atuendo inspirado en las túnicas griegas que acentuaba sus curvas.
Cuatro trajes de fiesta femeninos, dos en tono granate y dos en color verde, todos ellos con bordados dorados, mangas largas y abombadas y escotes abiertos, junto a una capa masculina, recuerdan el trabajo del modisto Luigi Sapelli (1865-1936), conocido como Caramba, en I Borgia (1920).
También se exhiben seis vestidos que lució Audrey Hepburn en Guerra y paz (1956), de King Vidor.
Otro atuendo deslumbrante utilizado en un baile fue el que vistió la actriz Claudia Cardinale en Il Gattopardo (1963), de Luchino Visconti, junto a Burt Lancaster, un vestido vaporoso de vuelo diseñado por Piero Tosi que la joven eligió para su presentación ante la aristocracia.
A pesar de su belleza, el traje hizo sufrir a la actriz, que tuvo que ajustar su cintura de 68 centímetros de circunferencia a los 53 del vestido.
La americana roja creada por Daniela Ciancio para Jep Gambardella, el rey de las fiestas de La grande bellezza (2013), de Paolo Sorrentino, pone el broche final y simboliza el renacer del esplendor del cine italiano deseado tras ganar el Oscar.

