La mañana del 15 de agosto de 1914 llegó con emoción cándida y la promesa de un nuevo comienzo.
Desde muy temprano, la ciudad se estremecía con el vaivén de personas prestas en arribar a una importante entrevista.
Aquella cita, pautada a las 7:00 a.m. en el muelle noveno de Cristóbal, congregó a centenares de invitados locales e internacionales.
Desde el presidente de la República, Belisario Porras, miembros de su Gabinete y personalidades de la alcurnia panameña hasta representantes del cuerpo diplomático, oficiales de la entonces Zona del Canal y políticos estadounidenses concurrieron a la actividad, ataviados con sus mejores indumentarias, adustas y desafiantes con la climatología tropical.
La moda nacional en aquel entonces se influenciaba por el ocaso de la belle époque europea, que tras años de mantener un look elegante y rígido comenzaba a ceder al austerismo que trajo consigo la Primera Guerra Mundial en 1914.
Las fotos de principios de 1900; sin embargo, muestran a los antiguos residentes de la capital panameña acicalados “a la europea”.
Y es que, según explica el diseñador de modas Federico Visuetti, muchas indumentarias provenían del viejo continente, principalmente de Inglaterra y Francia, que sobresalían como epicentros de boga internacional.
No sería extraño entonces que para un evento de gran magnitud, como la inauguración de la vía interoceánica, se emplazaran los mejores ajuares de la temporada.
Afirma Visuetti que la silueta femenina de aquella época ya no dependía de miriñaques ni extensas yardas de tela, pero sí de un corsé que le aseguraba un torso diminuto y un derrière levantado. “Las faldas eran más ajustadas y largas tipo sílfide o de corte de sirena”, explica el diseñador, quien agrega a este perfil otros complementos de rigor como los sombreros.
Textiles como la seda y el tafetán eran codiciados, aunque no resultaban funcionales con la temperatura local. Por eso, con el pasar del tiempo fueron reemplazados por otras telas más cómodas como el algodón y el lino.
Los caballeros, por su parte, utilizaban un traje recto y almidonado, compuesto por un chaleco, saco y pantalón sostenido por tirantes.
Para ellos, la moda era sobria y se limitaba a colores neutros, siendo el blanco y el negro los de uso más habitual.
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