Luego de décadas de estudios científicos y miles de horas de observación de muestras de ADN, el genetista y antropólogo estadounidense Spencer Wells destaca un dato por encima del resto: no importa estatura, contextura o color del cabello o piel, genéticamente hablando somos 99.9% similares.
Hubo un momento en la historia, hace 70 mil años, en el que existieron apenas unos 10 mil individuos del antepasado del humano, casi desaparecieron; y de ese puñado han descendido las más de 7 mil millones de personas que hoy se distribuyen en el planeta. “Eran muy pocos y quizá por ello es que compartimos tanto material genético”, explica Wells, con la propiedad que otorga haber liderado por más de 10 años el Proyecto Genográfico de la National Geographic Society, que analizó cientos de miles de muestras de ADN de personas en todo el mundo con la meta de descifrar cómo se pobló la Tierra.

Entonces, ¿como es que siendo tan parecidos en códigos de genes, existen marcadas diferencias físicas? Es una buena pregunta que la ciencia no ha podido responder con certeza, pero se estima que, al distribuirse por todo el mundo, factores como el clima, altitud, selvas, exposición al sol o la comida han inducido al humano a la adaptación y evolución según las condiciones de cada zona.
Las características físicas diversas se empezaron a registrar en los últimos milenios. “Europa es un buen ejemplo para ver los cambios que ha sufrido la humanidad, pues, según estudios comprobados empleando restos arqueológicos, probablemente los primeros europeos tenían una piel más oscura y ojos azules, lo cual es una combinación inusual a las de hoy día. El cabello rubio llegó después”, expone el también profesor de la Universidad de Texas.
El trópico y las zonas templadas también ofrecen una oportunidad para ilustrar el efecto del entorno en los cambios externos. “En el trópico, alguien con una piel clara debe adaptarse a las condiciones (...) La vitamina D es uno de los factores que más ha afectado el tema del color de la piel, debido a la exposición al sol; en lugares fríos, al norte, las personas experimentan una menor absorción de vitamina D y una persona que viene del trópico al norte, presentará una baja en vitamina D por el cambio”, detalla el científico de 50 años.

Los resultados (cambios físicos) fueron muy diversos según la zona en la que se establecieron los habitantes.
Con toda esta evidencia científica en mano, Wells ha pensado en los conflictos generados por las diferencias de raza, cuando en esencia somos tan parecidos. Debería ser la genética un punto de unión, acota y luego reflexiona: “Pero a veces las personas con quienes peor nos llevamos es con nuestra familia... lo vemos en otro nivel en países muy cercanos, que viven con profundos conflictos”.
La disgregación de la población mundial, prosigue Wells, empezó en lo que hoy es el continente africano. Por ello la reciente conferencia de entrada libre que ofreció en el Auditorio Ascanio Arosemena, durante el Festival África en América, se denominó “El viaje a la humanidad desde África”.
El ADN de moda
El estudio genético ha llevado a Wells por un centenar de países en busca de muestras, mas los largos periplos ya no son necesarios.
Con tantas personas sumándose a la tendencia de hacerse pruebas de ADN para conocer de dónde provienen sus antepasados, la información disponible para análisis se multiplica. “Las pruebas de ADN se han puesto de moda, 30 millones de personas en el mundo se las han hecho; y comparar esos datos constantes para determinar la movilidad geográfica, es como hacer un estudio de esa situación en vivo. Aún no sabemos qué alcance tendrá esta posibilidad”.
Anota que durante su paso por Panamá hará las gestiones para obtener los permisos necesarios y estudiar la información de ADN de los panameños. Y añade: “Ya he analizado muestras de México, Perú y Chile, hablando de países de la región, pero no de Panamá, que ha jugado un papel histórico como puente entre las Américas”.

Pruebas de ADN para cuidar la piel, la alimentación y el físico
El mercado de las pruebas genéticas Credence generará 340 millones de dólares para 2022 en comparación con 70.2 millones de 2015, según Credence Research Inc. Múltiples laboratorios están ofreciendo análisis para variaciones genéticas que afectan rasgos como la masa muscular, la resistencia, la capacidad para quemar grasas y el metabolismo, y así, con base en el ADN, proporcionan recomendaciones personalizadas sobre cuidado de la piel, suplementos nutricionales y aptitud física en paquetes a partir de 266 dólares, según reportó Bloomberg.
