José era uno de los 12 hijos de Jacob. Tenía la capacidad de interpretar los sueños, y sus hermanos, en vez de apreciar este don le tenían celos, y por eso lo vendieron por 20 piezas de plata.
Su historia fue llevada a las tablas por dos jóvenes ingleses que después serían los maestros del teatro musical mundial: Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, posteriores autores de Jesucristo Superestrella, Evita y Cats.
José Pepe Casis es un gran seguidor de ambos. Por eso no sorprende que sea el director musical y coproductor de José, el soñador y su túnica multicolor, en compañía de Nikki de Roy y la Arquidiócesis de Panamá.
Este montaje se presenta del 7 al 12 de agosto, a las 8:00 p.m., en el Teatro Balboa, bajo la dirección artística de Aaron Zebede y la actuación de Lissette Condasin, Rafael Moreno, Luis Arteaga, Leonte Bordanea y Victoria Altamarino, entre otros.
“Me marcó la diversidad de temas que se pueden encontrar en una obra de teatro que no es religiosa, a pesar de tener un tema sacado de la Biblia”, explica Casis. Es una pieza que tiene grandes mensajes en su opinión: “El valor de la familia, de la hermandad, y la responsabilidad de los padres en la crianza de sus hijos”.
La otra enseñanza para Casis es que “los sueños se hacen realidad, tarde o temprano. José aceptó el don que tenía y lo puso al servicio de todos, llevándolo a tener un puesto importante que salvaría al pueblo de Israel”.
Luis Arteaga, quien interpreta a Jacob, califica a José como un “visionario incomprendido por los suyos, pero que tuvo la oportunidad de demostrar su talento y fue reconocido por quienes lo criticaban antes”.
Otro aspecto para Arteaga es la importancia del perdón. “No se llega fácilmente a perdonar a quienes te hacen tanto daño. José perdonó a sus hermanos y salvó a su familia de la muerte”, y resalta que otro eje es la relevancia de tener un gobernante “preocupado por su pueblo, como lo es el Faraón, capaz de valorar la capacidad de quien lo puede asesorar para tomar decisiones acertadas”.
La historia de José, que Aaron Zebede escucha desde niño, “siempre ha estado conmigo, sobre todo, por la lección de que no importa dónde estés o qué tan grande seas, el perdón siempre va a curar cualquier herida que tengas en el pasado y te va a llevar a ser una mejor y más grande persona”.
Lissette Condasín, la narradora de esta puesta en escena, plantea que “José era especial porque pudo prevenir la hambruna que azotó por 7 años a toda su región. Siendo esclavo en Egipto llegó a oídos del faraón Ramses que José, en la prisión, podía interpretar sueños y lo mandó a llamar, y así se convirtió en la persona de confianza del faraón”.





