En el segundo álbum que el panameño Rubén Blades lleva a cabo con el también istmeño Roberto Delgado y Orquesta, Salsa Big Band, el cantautor deseaba “recobrar el poderoso sonido de las Big Bands de los 1950, desde Stan Kenton hasta Machito y sus Afro Cubans, con Mario Buaza. Íconos como Tito Puente, Tito Rodríguez y Willie Rosario, de Puerto Rico, hicieron de ese sonido una marca personal”.
El nuevo material discográfico de Blades, por el que ayer ganó dos premios Grammy Latino: mejor álbum del año y mejor álbum de salsa, permite que, otra vez, el jazz y la salsa unan fuerzas.
José Arteaga, en su libro Música del Caribe, define a las Big Band como “un formato orquestal de grandes proporciones, caracterizado por un elevado número de instrumentalistas en la sección de vientos, llegando incluso a contar con 12 músicos en los saxos, las trompetas y los trombones”.
Esta propuesta rítmica nace con el jazz y luego pasa a otros territorios donde adquiere otras expresividades: el blues, el rhythm & blues, el rock y en los sonidos afrocubanos, entre ellos, una de sus derivaciones, la salsa.
Fue precisamente Machito y sus Afro Cubans, que en la década de 1940, en Nueva York, mezcla elementos del jazz y la música cubana de la mano de orquestas inmensas.
Más tarde, ese tipo de combinaciones llegó a una versión más ecléctica con la Fania All Star y sus representantes más inventivos: Ray Barretto, Willie Colón y Johnny Pacheco.
Esa es la herencia que recoge Rubén Blades en Salsa Big Band, en la que usa sus canciones para trasladarlas a versiones que las hacen sentir distintas y esto lo hace con un sonido extraordinario de un colectivo conformado por 20 músicos nacionales y talentosos.
Ese renovar su propia material en Salsa Big Band es la continuación de un ejercicio de exploración que tiene como antecedentes discos suyos como Eba Say Aja (2012), con Cheo Feliciano, Tangos (2014) y Son de Panamá (2015, su primera colaboración con Roberto Delgado y Orquesta).
Este tipo de traspasos también le permiten a Blades recobrar su autoría de piezas que fueron grabadas por sellos discográficos que le ofrecieron contratos tan cuestionables a Rubén, que de alguna manera perdió sus derechos.
Además, con estas nuevas armonías de Salsa Big Band, se le brinda una segunda oportunidad a temas de Blades que no fueron un éxito en su momento, como Arayué (grabado por Ray Barretto en 1980); Claro Oscuro (del disco Agua de Luna, 1987) y Lo pasado no perdona (del álbum El que la hace la paga - 1983).


