Bajo la tierra seca de El Caño, aún yacen elementos que narran la historia de la antigua civilización coclé, conocida también como los “guerreros de oro de Panamá”.
Así lo cree la arqueóloga Julia Mayo, cuyas investigaciones científicas en la necrópolis panameña, continúan desvelando cómo era la estructura social e identidad etnocultural de estos morados prehispánicos, cuya cultura sobrevivió hasta principios del siglo XVII, según sus pesquisas.
Piezas de oro, cerámica, piedra y resina, por ejemplo, confirman que se trata de una sociedad sofisticada, marcial, jerarquizada y de gran sensibilidad artística, cuyos entierros y ritos funerales podrían ayudar a comprender el modelo social ejecutado en la vetusta Jefatura de Río Grande.
En ese sentido, dos sepulcros encontrados durante las excavaciones de Mayo y los científicos que conforman la fundación El Caño, parecen relatar cómo era para los coclé la muerte y su consecuente trascendencia espiritual.
Se trata de las tumbas T2 y T7, halladas en 2009 y 2015, respectivamente, cuyas osamentas y contenidos hoy parecen detallar prácticas funerarias y episodios de ofrendas, que denotan la compleja estructura protocolar que ya existía en torno al fallecimiento.

