En 32 años de carrera, The Flaming Lips ha materializado ideas extravagantes, provenientes de la alocada mente de su líder Wayne Coyne, como hacer 8 conciertos en 24 horas, con lo que derrocó al rapero Jay-Z, filmar videos algo subidos de tono, grabar y distribuir canciones de seis horas con guía de escucha incluida y dibujar un póster con la propia sangre del vocalista.
Si hay algo que aún mantiene vivo el espíritu artístico y revolucionario del roquero estadounidense, es el hecho que enciende y apaga la diversión sin importar la opinión de los demás, y juega con la posibilidad de ser introvertido y extrovertido a la vez. “Toda la gente que se considera artista, y yo mismo me considero así, vivimos en un eterno dilema, somos gente introvertida, que hace música, con cosas locas en la cabeza. Me considero un tipo afortunado, porque puedo encender el botón de la diversión, pero también tengo el poder de apagarlo”, dice.
