Halima Aden, la primera supermodelo en vestir un hiyab y posar en burkini, rompió los contratos con una industria que considera irrespetuosa y apuesta por la ‘moda modesta’ destinada a las musulmanas.
Para esta modelo estadounidense de origen somalí, nacida en un campo de refugiados de Kenia, estaba en juego su autoestima en una industria que choca cada vez más con sus valores.

