Arqueólogos israelíes presentaron ayer tallas de piedra únicas de 2 mil 700 años de antigüedad que indican un repunte en la prosperidad en el reino de Judá tras la casi destrucción de la antigua Jerusalén.
Los dos bloques de piedra caliza, de unos 50 centímetros de ancho, tienen tallas protoeólicas casi perfectamente conservadas que recuerdan cuernos de carnero en espiral.
Se cree que estos elementos, conocidos como capiteles, coronaron pilares en el patio de un edificio que fue completamente destruido.
El eólico fue una forma temprana de arquitectura clásica desarrollada a partir de estilos fenicios, según la Enciclopedia de Historia Antigua.
El hallazgo fue realizado en noviembre por Yaakov Billig, arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA), en los trabajos preliminares para la construcción de un centro de visitantes en el paseo marítimo Armon Hanatziv, pocos kilómetros al sur de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Se descubrieron dos bloques, uno encima del otro. Un tercero fue encontrado unas semanas después.
Se han hallado otros capiteles protoeólicos más grandes utilizados en pilares de puertas en áreas que formaban parte del reino de Judá.
El reino se centró en Jerusalén y duró aproximadamente desde el 940 hasta el 586 AC, antes de ser destruido por el rey de Babilonia Nabucodonosor.
