El cese de la actividad cultural propiciado por la pandemia, puede llevar pronto al cierre definitivo de varias de las 11 salas de teatro independientes que funcionan en la ciudad de Panamá. Las primeras podrían hacerlo en julio y la mitad de ellas para finales de año, anunció la Asociación de Teatristas de Panamá (Astep).
Los teatros han acumulado durante los meses de cuarentena una deuda de casi un cuarto de millón de dólares por gastos mensuales fijos. “Un consolidado de ingresos y egresos de las salas de teatro presentado el día 13 de mayo en reunión con directores del Ministerio de Cultura (MiCultura), muestra que los gastos fijos mensuales de nuestras salas de teatro, todas en conjunto, superan los 75 mil dólares, incluyendo gastos de alquiler que se siguen generando, pago de luz que en algunos casos ha aumentado a pesar del cierre de las salas, planilla de personal, entre otros”, detalla Sandy Luz Correa, actriz, productora teatral y vicepresidenta de Astep.
Campaña en redes por los teatros
Parte del gremio teatral nacional puso en marcha esta semana en redes sociales las campañas #NoDejemosCerrarLosTeatros y #NoMirenParaOtroLado.
En los primeros días, se sumaron 83 teatristas, que empezaron a difundir información sobre la situación de las salas.
Todos los teatros lograron cubrir las cuentas de marzo, cuando estalló la crisis, pese a que cerraron antes de mediados de mes, pero no han podido hacerlo desde entonces. Son tres meses en los que la deuda conjunta suma unos 225 mil dólares, monto que no incluye inversiones que se habían realizado para las obras planificadas de 2020. “Los dueños de salas y productores habían realizado grandes inversiones para las 20 producciones que se suspendieron estando en cartelera y las 16 que estaban por estrenar antes del cierre de las salas”, apunta Correa.
En algunos casos, prosigue Correa, los arrendatarios han sido comprensivos y no están ejerciendo tanta presión sobre los dueños de teatro, pero la gran mayoría no tiene respuesta positiva de los arrendatarios.

En busca de apoyo
Dueños de teatros y miembros de Astep han tenido reuniones con autoridades de MiCultura desde marzo pasado para presentar su situación, solicitar apoyo económico para las salas y para que fuera evaluada una propuesta que elaboraron para cuando llegara el momento de retomar las funciones (permitir el ingreso del 50% de la capacidad de la sala, guardando un metro de distancia entre los asientos, o con el 33% de la capacidad, guardando dos metros de distancia).
Muchos de los teatristas han sido incluidos en el programa Panamá Solidario y las propuestas para la reapertura (en el bloque 5, según el Ministerio de Salud) fueron enviadas a las autoridades de salud para su evaluación, pero, destaca Correa, del apoyo financiero para salvar las salas teatrales no recibieron respuesta.
“Nosotros no queremos abrir las salas de teatro ya, sin las medidas de salud/seguridad y en medio de una crisis que cada vez empeora, estamos conscientes de que la salud es primero, y por eso los teatros cerraron entre el 12 y 13 de marzo, antes de la publicación el 15 de marzo del comunicado #9 del Ministerio de Salud, que ordenaba el cierre de las salas de teatro y otros locales a partir del 16 de marzo de 2020. La solicitud no se basa solo en eso, tampoco en pedir dinero y ya, es la solicitud de un rescate económico y si no es posible, que al menos se sienten con nosotros a elaborar una estrategia en conjunto para salvar el teatro y sus salas”, sostiene.
En Panamá no hay una compañía nacional de teatro, como sí ocurre en la danza con el Ballet Nacional o en la música con la Orquesta Sinfónica Nacional; por tanto, la industria teatral podría casi desaparecer si se cierra la mayor parte de las salas independientes, señala Correa, como vocera de los teatristas del país.
Hay unos 500 teatristas en Panamá y 100 de ellos viven exclusivamente del teatro, según registros de Astep. La cifra de profesionales del mundo del teatro incluye a dueños de teatros, productores, dramaturgos, directores y asistentes de dirección, actores, diseñadores de luces, sonido, vestuario, maquillaje y escenografía; operadores de luces y sonido, escenógrafos, vestuaristas, coreógrafos, bailarines, cantantes, músicos, personal técnico y de atención en la taquilla, y demás personal tras bastidores.

A través de un comunicado, MiCultura aseguró que “está coordinando acciones con las entidades gubernamentales que analizan las acciones de regreso a las actividades comerciales dentro del sector de las artes, la cultura y el entretenimiento para ayudar a la reactivación de las industrias creativas y culturales”.
“En reuniones con los gremios teatrales, de producción cinematográfica, artistas plásticos, artesanos y librerías, se han recibido las recomendaciones de protocolos de salud y bioseguridad que en la actualidad están siendo evaluados por las autoridades que rigen en el estado de emergencia ante la pandemia, para lograr reactivar, en el menor tiempo posible, la actividad económica”, cita el documento.
El ministro Carlos Aguilar Navarro añadió que, “como Ministerio de Cultura, estamos haciendo todo lo posible para facilitar el escenario de reactivación económica en el sector cultural y creativo del país”.
