Héctor Rodríguez, cuentista, novelista y crítico de arte, pertenece a la primera generación panameña que creció con la presencia de la pantalla chica.
“Con algunos años de retraso, la televisión panameña traía formatos y programas foráneos. La producción nacional era naíf, con escenografías pintadas por Roblán o Tomás Moore. Ahora nos parecerían risibles, pero era lo que estábamos aprendiendo”, recuerda Rodríguez, quien este 24 de noviembre, a las 7:00 p.m., en la galería Mery Palma del hotel Sheraton, presentará sus libros La ventana encendida: televisión y escuela en Panamá y El arte de Lumiere - Guía para el novel productor audiovisual.
Recuerda que en la pantalla chica nacional de entonces “se presentaba a muchos importantes artistas latinoamericanos en directo, y de los enlatados, ciertamente, hubo en las parrillas del Canal 2 y del 4 programas paradigmáticos como Dimensión desconocida. A nivel creativo pocos como ese en la historia de la televisión de entretenimiento. Hoy, cuando me siento a ver la televisión actual, compruebo que dejamos de ser naíf para convertirnos en kitsch”.
Lamenta que desde hace años el Estado panameño no le ha dado a la cultura un lugar privilegiado. “Hemos tenido gobiernos que no entienden a cabalidad el rol de la educación en la sociedad. Pienso que toman este asunto como otro cualquiera, cuando es el más importante y primordial. Esto nos ha conducido a un gran rezago. La televisión educativa es parte de ese todo. Canal 11, como se le conoció a lo que hoy es SERTV, fue un gran y revolucionario proyecto. Hoy en día ese no es un canal educativo”.
Opina que los responsables de la televisión deben ser más autocríticos y dedicarse más a la investigación, y además deben ver al televidente como un consumidor y no como una cifra dentro de sus informes de niveles de audiencia.

