El tesoro arqueológico del Canal

Recorrido por algunos de los hallazgos arqueológicos de la ampliación del Canal, como botellas, armas, cerámicas y hasta varios inmuebles.

El tesoro arqueológico del Canal
Las piezas serán presentadas en una exhibición luego de la apertura del Canal ampliado.

Una de las piezas más antiguas halladas durante las excavaciones para la expansión del Canal de Panamá es una muela humana de cientos de años antes de la llegada de los españoles.

Restos de cerámicas, vajillas fragmentadas, herramientas de cocina para moler los alimentos, armas como puntas de lanza, hachas de basalto o cuchillos de calcedonia, y cientos de concheros, también datan de antes del llamado encuentro de los mundos y representan las muestras más longevas dentro de la colección arqueológica de la ampliación del Canal.

Del período colonial panameño, las piezas más representativas son las balas de cañón, que llevaban cientos de años sumergidas en las aguas por donde pasaron las maquinarias para construir la nueva esclusa.

También se encontraron más armas (granadas de mortero, dagas y armas de fuego) de diferentes episodios de la historia local.

De la época departamental y la ocupación estadounidense hay vagones de ferrocarril usados en las distintas excavaciones del Canal, un incinerador de basura centenario y una planta trituradora que trataba el material pétreo para la confección de cemento.

Se recolectaron también cientos de botellas de diferentes períodos (sodas, jugos, licores, medicinas, leche, entre muchas otras) que “serán un tesoro en unos 100 años”, resalta Tomás Mendizábal, arqueólogo responsable de la investigación de campo.

Otros vestigios de los primeros años del Canal en manos de los estadounidenses son un grupo de trincheras militares. El personal de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) las ubicó entre 2008 y 2009 en los cerros Aguadulce, Cocolí y Cedro, en las cercanías de la entrada a la ruta marina por el lado del Pacífico.

Las de Cocolí y Aguadulce tuvieron que ser destruidas por encontrarse justo en el camino de las obras de la ampliación, detalla Zuleika Mojica, especialista ambiental de la ACP.

Igual destino tuvo la planta trituradora.

En estos casos, se documentaba el hallazgo, se tomaban muestras, se rescataba lo posible y se daba paso a las maquinarias de construcción, describe Mojica.

Otros inmuebles arqueológicos que salieron de entre la tierra y vegetación fueron un puente, túneles y drenajes construidos en los tiempos del fracasado Canal francés, quizá para conectar los trabajos de la obra con el ferrocarril transístmico, plantea el informe arqueológico de la ACP.

Tanto el puente, túneles y drenajes no tuvieron que ser destruidos por figurar fuera de la ruta de los trabajos, resalta Mojica.

En zonas como esta, continúa la especialista ambiental, se colocaron letreros que dejan constancia de que se trata de sitios con potencial arqueológico, con el fin de que futuros proyectos pidan autorización antes de intervenirlos de alguna forma.

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