Kazajistán firmó un ambicioso plan para reintroducir los tigres salvajes en su territorio, cerca de siete décadas después de que la caza furtiva y la destrucción de su hábitat acabara con las reservas de esos animales, oriundos del país.
El acuerdo, alcanzado con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), establece que ese país de Asia central vaya introduciendo gradualmente tigres Amur, pariente muy cercano del tigre del Caspio, que desapareció de la región de Ili-Balkhash, en el sureste, a mediados del siglo XX.
El fondo ha aportado 10 millones de dólares al proyecto que hará de Kazajistán el primer país en reintroducir una población de grandes felinos en un territorio después de que esta se hubiera extinguido.
El representante ruso de WWF, Igor Chestin, mostró su satisfacción con el acuerdo y dijo que se trataba de un acontecimiento de importancia global, aunque advirtió que reintroducir los tigres en un territorio tomará años.
La población de tigres salvajes cayó en picado en el siglo pasado, de 100 mil a los 4 mil que viven en una docena de países en la actualidad.