Hace 199 años, ese domingo 10 de noviembre, la acumulación de confrontación copó el vaso. Gritaron libertad los pobladores de la Villa de Los Santos, entonces sede de la jefatura del Imperio español en la región y establecida 250 antes. Se reunieron todos y determinaron, no importa las consecuencias, desconocer la autoridad española.
Los pobladores entonaron el grito más hermoso de nuestra nacionalidad, que se escuchó hasta Alanje (Chiriquí), que se unió a la gesta de independencia santeña contra el autoritarismo español. Se adhirieron a ese grito las comunidades de Las Tablas, San Francisco de la Montaña, Natá, Pesé, Pocrí, Penonomé, Ocú lo Más Bello, Santa María, Parita, Las Minas y Macaracas. Todas esas comunidades se declararon independientes. 18 días después, el 28 de noviembre, en San Felipe, frente a la hoy Basílica Santa María La Antigua, se declara la independencia de nuestra nación. Y sin ninguna presión, aceptamos integrarnos al proyecto unificador de Bolívar, al anexarnos a la Gran Colombia.
El movimiento de independencia de la Corona Española se inició el 10 de noviembre de 1821 con la Independencia de la Villa de Los Santos dirigido por el Coronel Segundo de Villareal. Rompió con 321 años de colonia. La independencia se prclamó el 28 de noviembre de 1821. El Acta de Independencia de Panamá fue redactada ese día por Manuel José Hurtado, ilustre educador y diplomático.
Bolívar influyó de manera decisiva en la independencia del Istmo, por sus ideales y liderazgo en pro de la liberación de las naciones americanas. Panamá fue una de las últimas naciones de América en independizarse de España. En vista de las guerras de independencia, en el Sur de América principalmente, el Istmo de Panamá fue sede central de las campañas en contra de los rebeldes americanos.
En 2021, se cumplen 200 años de nuestra vida republicana, con una república cuyos órganos están en decadencia y se promueve, como forma de afrontar esos males, organizarse para la redacción y aprobación de una nueva Constitución, que reemplace a la vigente, de 1972.
Esa extraordinaria región, la más al sur panameño, nació el día de los santos, el 1 de noviembre de 1569; de allí el nombre de la tradición católico-española. Esa valerosa localidad y región, se conformó con las culturas española, de los criollos, indígenas, hasta de las etnias nobe y buglé.
Gentilicio. Se insiste en llamar villanos a los nacidos en esta comunidad, apelativo que se confunde con ruines, truhanes. (En la nación no faltan villanos y los hay no venezolanos y no colombianos). En la tradición del español, una opción de gentilicio es villasanteña/o. Ejemplos: villaclareño, villamonteño, villafranqués, villarriqueño, villavicense.
Este acontecimiento fue alimentado por las informaciones que los marinos que pasaban por la costa santeña traían de las hazañas en el sur americano al mando del Libertador Bolívar.
No había internet ni wasap. Cuando un par de meses después, Simón se enteró de la emancipación villasanteña y sus efectos en el interior panameño, bautizó al mágico poblado: Heróica Villa de los Santos.
El autor es periodista, filólogo y docente
