Macbeth fue escrita por William Shakespeare entre 1606 y 1607. Como otras obras de este dramaturgo, este drama se basa en publicaciones previas, en particular de Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1587), de Holinshed, y unas crónicas firmadas por William Stewart en 1535.
En esta tragedia, su protagonista, Macbeth, desafía al destino cuando acelera los acontecimientos que lo llevarían a ser, de forma natural y sin asesinatos, rey de Escocia, como indicaba la profecía de unas brujas.
El director Abdiel Tapia lleva a escena Macbeth en el teatro La Estación solo los cuatro lunes de mayo: 7, 14, 21 y 28. Integran el elenco de este montaje Sandy Correa, Danitza Barrera, Oriana Vernet, Oscar Murillo, Ricardo Urbano, Edgar González, Mercedes Gintoli, Gretchel Martínez, Frederick Carrera, el niño Raúl Jiménez y el propio Tapia.
“Macbeth reflexiona sobre el poder político y el texto evidencia, en alguna medida, su relación con el rey Jacobo I de Inglaterra, que era su mecenas, pues al desarrollar la historia dignifica al personaje de Banquo, un posible antepasado del rey. Además, Macbeth es la tragedia más corta y oscura de Shakespeare y hasta se cree que el texto que ha llegado a nuestros días es un resumen o está incompleto, pues tiene pasajes oscuros que no quedan del todo claros”, explica Tapia.
Macbeth y su esposa ambicionan el poder. “Recurren hasta al asesinato para lograr conseguirlo. Lady Macbeth dice en uno de sus textos que ‘para engañar al mundo parécete a la cándida flor, pero sé la serpiente que está debajo’. Es decir, ambos personajes hacen lo que sea necesario para lograr sus objetivos y en la misma medida que van matando a otros se están matando ellos mismos”.
Su propuesta busca plantear a Macbeth “como uno más de los terribles dictadores que ha tenido la humanidad. Quiere ser rey y para eso mata. Y vuelve a matar y a matar para mantenerse rey. Es lo que han hecho gobernantes/dictadores como Franco, Mussolini, Stalin, Noriega, Chávez, Pinochet, Maduro. Cada uno de ellos ha sido un Macbeth, y Macbeth es cada uno de ellos. Por eso la estética de la obra da una idea de intemporalidad, pero manteniendo lo planteado por Shakespeare. Y es que el mal no tiene época”.
Macbeth es un estudio sobre el poder político, ¿cómo estamos en ese renglón en la política panameña? “Andamos mal. Todos quieren el poder y se van olvidando de sus motivaciones para llegar a un cargo público. Las luchas que hay dentro de cada partido evidencian que cada quien busca lo suyo”.
