El jueves 29 de octubre quedará marcado en la historia como el día en el que reiniciaron los cines en Panamá, tras 277 días sin abrir al público.
En la atmósfera que se siente en el Cinépolis de Multiplaza -tal como sucede en muchos otros lugares en estos días, tras reabrir sus puertas- prima la sensación de regresar a un lugar que añorábamos y, al mismo tiempo, a un punto de encuentro entre colegas y amantes del cine, en el que logramos intercambiar experiencias e impresiones, después de ocho meses sin pisar la calle.
La expectativa se torna aún más fuerte cuando en la convocatoria mantienen guardado como sorpresa el nombre de la película que se exhibiría en la función.
Recomendaciones
Ingresar con mascarilla y mantener siempre la distancia de dos metros.
Realizar las compras de los boletos en línea.
En caso de tener que comprar en taquilla o dulcería, preferiblemente pagar con tarjeta de crédito.
Ingresar y salir de manera ordenada de la sala de cine, tal como lo instruye el encargado presente en el lugar.
Yo puedo decir que si bien los cines bajo la nueva normalidad exigen el riguroso cumplimiento de una serie de parámetros para cuidar a cada uno de los usuarios o espectadores, pude disfrutar de una experiencia amena y segura en el cine.
Lo primero que se intenta evitar es la diseminación del virus –en este caso el SARS-CoV-2–, por lo que se aplican estrictos controles: el uso de la mascarilla, la toma de la temperatura corporal, el uso de gel antibacterial -disponible en varias áreas del cine- y evitar en todo lo posible algún tipo de aglomeración.
Con el propósito de evitar hacinamiento, se aconseja la reserva previa de los boletos a través de la compra en línea. Si se compra un puesto, los asientos que se encuentren alrededor del espectador o de la burbuja familiar que lo acompaña, estarán bloqueados.
Esta medida va en línea con muchas otras, como la reducción del aforo al 50%, y la habilitación de menos funciones durante el día, con la finalidad de reforzar la limpieza de las salas de cine y evitar que grupos de personas se vean en la necesidad de esperar en algún sitio hasta que la próxima tanda de su película empiece a ser proyectada.

La incógnita, resuelta
El misterio sobre qué cinta iba a inaugurar la primera exhibición cinematográfica desde que las salas de cine tuvieron que cerrar a partir de la entrada del nuevo coronavirus al país, a mediados de marzo, fue desvelada.
Era Tenet, de Christopher Nolan. Un thriller que combina la acción y la ciencia ficción y que no cuenta la trama precisamente de una manera lineal, sino que hace continuas regresiones en el tiempo para solucionar aquellas situaciones que pondrían en peligro el mundo, al borde de la destrucción.
Al principio, no entendía la premisa de la cinta pero minutos después me di cuenta que se trataba de un juego tipo “gato contra ratón”, librado contra un poderoso traficante de armas que tenía en sus manos los designios de toda la humanidad.
Los que intervienen en la película como protagonistas tratan de evitar a toda costa un fatal desenlace y ello dejará sin duda secuelas personales en cada uno de ellos.
Al finalizar la película, había que acostumbrarse a salir de manera ordenada de las salas de cine, tal como lo hacen otros países que tienen el cine como una de sus principales formas de entretenimiento.
Indicaron que los primeros en salir serían los que se sentaban en los puestos de más arriba y, después, aquellos que se sentaban en las filas inferiores, para evitar aglomeraciones.
En cualquier caso, pude comprobar que a pesar de que el confinamiento supuso una oportunidad para ver aquellas series o películas que no pude ver en el pasado, no hay una sensación igual a ir un fin de semana al cine a disfrutar un estreno, acompañado de los que más quieres o, como no, sólo disfrutando de la experiencia.
Como dice la canción del cantautor estadounidense Bob Dylan The Times They Are a-Changing (Los tiempos están cambiando), habrá que regresar paulatinamente a la normalidad. Eso sí, cuidándose para evitar ser infectado del virus que nos robó la vida que teníamos antes.

