El Teatro Infantil Tía Dora cumple este 2020 medio siglo de existencia, desde que la profesora Dora McKay —cariñosamente conocida como Tía Dora— decidió invitar a los hijos de sus vecinos que vivían cerca de su apartamento para que participaran de unas clases de teatro y así participar de una actividad que no los expusiera a los peligros de la calle.
Las clases primero se impartían en la sala de su casa, luego en una escuela pública, y después en la Sala Panarte del antiguo Instituto Nacional de Cultura, hasta que finalmente logró alquilar un local para dar clases a niños y niñas.
Hoy en día, el Teatro Tía Dora es un centro teatral infantil que sirve como un semillero de las artes escénicas del país y forja a los nuevos talentos del mañana.
Xóchitl McKay, hija de la profesora Dora McKay, aseguró que el camino del Teatro Tía Dora se ha caracterizado por ser largo y lleno de mucho esfuerzo, pero que ella nunca desistió.
Calendario de actividades vía Zoom
Agosto: Homenaje a Francisco Carlos Changmarín.
Septiembre: Talleres por la semana del libro con el Hogar Malambo.
Agosto-Diciembre: Cafés virtuales ‘Por los Caminos del Arte’, en los que exalumnos narran experiencias.
Septiembre-Octubre: entrenamiento con el Ballet Nacional de Panamá.
Diciembre: Nacimiento virtual.
Ella tenía dos grupos: unos que pagaban una pequeña mensualidad y otros de escasos recursos, pero con grandes sueños y talentos, que eran becados e incluso alimentados.
Una labor que le valió muchos premios y reconocimientos por la promoción y difusión del teatro en Panamá, en especial con los grupos más vulnerables para la sociedad.
Uno de los retos que el Teatro Tía Dora tiene por superar es que el arte no se convierta en una actividad elitista.
“Esa era la mayor preocupación de mi madre, y sigue siendo la mía. Con la pandemia, tuvimos que diseñar clases de teatro virtuales para niñas de 3 a 12 años. Sin embargo, he perdido a los niños que no tienen celulares o computadoras”, expresó McKay.
Otra de las metas trazadas por la escuela de artes escénicas es llevar obras de teatro por todo el país, a través de un teatro móvil que también pueda desplazarse en lugares apartados o de difícil acceso.

Un legado que perdura
Una de las exalumnas del Teatro Tía Dora, la actriz Marisín Luzcando, contó que empezó su carrera en el teatro Tía Dora a los 11 años, y de ahí empezó a recibir una formación integral en cultura y valores.
“Con Tía Dora aprendí a amar el arte con todas sus expresiones. Ella tenía un don especial, ella veía a un niño y podía con sólo conversar con él, descubrir su potencial y explotar las fortalezas de esa criatura sacando lo mejor de cada uno”, dijo.
La alumna María Irene Osorio, de 11 años, dijo que disfruta mucho el teatro “Me gusta porque la paso muy bien”, expresó.


