Todo el mundo quiere su parte del pastel, y algunos mucho más tratándose del pastel de bodas de la princesa Diana y Carlos, primero en la sucesión al trono británico: 40 años más tarde, este miércoles, una parte de ésta fue vendida en una subasta por 2 mil 220 libras (más de 3 mil dólares).
Este gran trozo de unos 800 gramos de peso había sido recuperado y congelado por una empleada de la reina madre, Moyra Smith, y era parte de una de las 23 tartas elaboradas para esta boda real, el 29 de julio de 1981.
Con el mazapán cubierto por un glaseado blanco, el trozo rematado se encuentra “ligeramente agrietado” y guardado en film de cocina transparente, y está adornado con una versión ‘azucarada’ del escudo de armas real, custodiado por un león y un caballo.
“Quedamos sorprendidos por la cantidad de personas que querían pujar por este pedazo grande y único de la tarta real”, señaló el subastador y especialista en objetos reales Chris Albury, quien confió que había recibido “consultas” desde “el Reino Unido, Estados Unidos y varios países de Oriente Medio.”
Este pedazo de pastel inicialmente estaba estimado entre 300 y 500 libras, y finalmente fue rematado por 1,850 libras, 2,220 impuestos incluidos, en el sitio de la casa de subastas Dominic Winter Auctioneers. Fue comprado por Gerry Laytonn, un coleccionista de Leeds (norte de Inglaterra).
Vendido junto al programa de la ceremonia de boda, un menú del desayuno conmemorativo y un plano de los asientos asignados para la recepción en el Palacio de Buckingham, la porción “parece encontrarse en las mismas condiciones exactas que cuando se remató originalmente”, afirmó la empresa. “Eso sí, ¡no recomendamos comerlo!”.

