Antes de pensar en la estructura, los personajes, el género, los actos, las escenas, los diálogos, las descripciones, las crisis y el clímax, se requiere saber qué historia deseas contar. Eso pasa en el teatro, en el cine, hasta en la vida que viene siendo el reverso de la ficción.
La materia de la historia que será narrada en la pantalla grande (término que cada día se vuelve más anacrónico) nace de los más variopintos puntos de partida. Algunas tienen su germen en una novela o un cuento. Hay otras cuyas tramas se extraen de artículos periodísticos, de las páginas de un cómic o de una obra gráfica.
Bueno, un día en Hollywood a alguien se le ocurrió que las atracciones de los parques de diversiones podrían ser una inspiración argumental. Sí, esos pasatiempos también pueden tener la sustancia suficiente para que un guionista haga la magia de transformar una palabra impresa que está en un libreto a una imagen en movimiento que puedes ver en el cine, en la televisión o desde el celular.
Los parques de diversiones, hijos de las ferias y los jardines de recreo europeos, vuelven a ser noticia con el estreno este fin de semana de Jungle Cruise, largometraje de aventuras cuyo átomo inicial se inspira en una atracción infantil de la casa Disney que recibe este mismo nombre y, aunque está ubicado en Adventureland en Magic Kingdom (Orlando), lleva a los visitantes por ríos de África, Asia y Sudamérica.
Aventura por el Amazonas
Dwayne Johnson y Emily Blunt se embarcan en una emocionante aventura por el Amazonas en ‘Jungle Cruise’, película dirigida por el español Jaume Collet-Serra e inspirada en la popular atracción del parque temático Disneyland (Anaheim, Los Angeles) del mismo nombre. La cinta de acción y aventuras se estrena este viernes 30 de julio en cines y en Disney + a través de su ‘Acceso Premium’ con coste adicional
Torres, osos y dinosaurios
Quizás todo comenzó en el ascensor de la Torre del Terror (Twilight Zone Tower of Terror) de Walt Disney World en Orlando, Florida (hay réplicas en París y Tokio). La trama del telefilm La torre del terror (1997), escrita y dirigida por D.J. MacHale, ocurre en el Hollywood Tower Hotel que fuera el origen de la atracción. En este producto pensado para la televisión un reportero (Steve Guttenberg) investiga la supuesta desaparición de cinco personas en la década de 1930 en este inmueble.
En marzo de 2000 llega a los cines Misión a Marte, del maestro Brian De Palma y música de Ennio Morricone, ciencia ficción que presenta a Luke Graham (Gary Sinise), quien estaba asignado para dirigir un equipo de la NASA que irá al planeta rojo en el 2020 (si supieran lo que iba a pasar ese año con el coronavirus).

En junio aparece en las carteleras Dinosaurio (2000), inspirada en la atracción Countdown to Extinction, que convirtió a Orlando en un retrato del período cretácico. Esta película animada de Eric Leighton y Ralph Zondag sigue los pasos de un dinosaurio que busca un lugar seguro para los suyos después de sobrevivir a una lluvia de meteoritos ocurrida hace unos 65 millones de años.
En el 2002 la batuta pasa a una producción que surge de la pasión que despertaron unos osos animatrónicos que no solo tenían la facultad de hablar sino que también eran dados a cantar y a tocar la guitarra. Country Bear Jamboree despertó la imaginación de los niños en Magic Kingdom entre 1972 y el 2001.
A lo mejor en un arrebato de nostalgia, en el 2002 la Walt Disney Pictures llevó a las multisalas The Country Bears, del director Peter Hastings, sobre unos osos que volvieron a unirse para reactivar la banda Osos a todo ritmo.
En el 2003 fue el turno de La Mansión Embrujada (The Haunted Mansion), de Rob Minfoff. Esta cándida comedia de terror para chicos fue protagonizada por Eddie Murphy, quien interpretaba a un agente de bienes raíces que junto a su clan ingresan a una residencia poco convencional. Este filme se inspira en los sustos que provoca recorrer una popular “casa encantada” que abrió sus puertas en 1969 en el Disneyland de California, cuya popularidad llevó a que se hicieran versiones parecidas en Orlando, París y Hong Kong.
La corona
La última supervisión del maestro Walt Disney, quien hizo rentable el concepto de agrupar parques temáticos reunidos en un solo sitio, ocurrió en 1967, en California, cuando ofreció el visto bueno a Piratas del Caribe. Desde mediados de los años 1990, los guionistas Terry Rossio y Ted Elliot tenían un texto que fusiona los piratas, la comedia, la acción, las películas de capa y espada, algo del espíritu del siglo XVIII más seres sobrenaturales víctimas de un conjuro, aunque a productor que se la ofrecían, productor que los miraba con cara de interrogación.
Después de varios desplantes, en 2003 llegó la verdadera estrella de todas las películas basadas en una atracción turística: Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra. Gore Verbinski firmó las entregas de 2003, 2006 y 2007. En tanto, Rob Marshall hizo lo propio con la de 2011 y Joachim Ronning y Espen Sandberg con la de 2017.
Johnny Depp, Keira Knightley y Orlando Bloom fueron los capitanes de una saga cinematográfica que en total recaudó más de tres mil millones de dólares alrededor del globo terráqueo.
Para el 2015 hizo su aparición Tomorrowland, dirigida por Brad Bird y protagonizada por George Clooney, levemente ceñida a una atracción de 1955 del mismo nombre que está en California con un éxito tal que en el resto de los parques Disney hay réplicas de esa mirada sobre cómo sería el futuro.
Cuando usted vea Jungle Cruise (2021), del director Jaume Collet-Serra, será testigo de un nuevo capítulo de una antigua tradición de Hollywood, costumbre que casi siempre entusiasma a la audiencia: disfrutará de una sana aventura con un guión repleto de buenas intenciones, con actores que manejan la comedia como todos unos capitanes de barcos (Dwayne Johnson, Emily Blunt y Jesse Plemons), repleta de magníficos efectos especiales, que lo invita a ser de nuevo aquel niño que emocionado se divertía subiendo a las atracciones de los parques.

