Ayudinga nació hace 10 años como la respuesta que daba un niño de 14 años a un sistema educativo que, sentía, se quedaba corto para sus necesidades.
Johel Batista sabía que era posible hacer la enseñanza distinta. Su meta era, y sigue siendo, empoderar al estudiante para que tome control de su aprendizaje. Comenzó, en ese entonces estudiante del Colegio La Salle, de forma rudimentaria y de bajo costo en su casa, parado frente a un tablero, con un piloto en la mano y hablando a la cámara.
Una década después, el equipo lo conforman 44 personas, todas menores de 28 años y en su mayoría estudiantes. Tienen su sede en Ciudad del Saber y al entrar, es evidente que las ideas fluyen y siempre se trabaja de forma colaborativa. Monitores gigantes frente a cada pared, escritorios apiñados y cables por todos lados decoran la casa de Ayudinga.
El alcance de Ayudinga
110,000
Estudiantes suscritos al canal de Youtube de Ayudinga.
2,542
Cantidad de videos educativos gratuitos y libres disponibles.
707
Horas de clases en vivo durante la pandemia.
En un década, Ayudinga se ha convertido en un referente educativo a nivel regional y si les preguntas, “esto a penas está comenzando”.
Con la ayuda de la empresa privada y donaciones, el proyecto se formalizó como fundación en 2018, tras una inundación de sus oficinas durante la cual perdieron miles de dólares en equipo e insumos. Cuentan que fue un golpe duro, pero los obligó a ordenarse y avanzar.
A la fecha, Ayudinga ha publicado al menos 2 mil 520 videos educativos gratuitos y libres en su canal de Youtube, donde tienen unos 110 mil suscriptores de todo el mundo que confían en ellos para aprender matemáticas, física y química. Estos jóvenes han grabado, editado y publicado más de 88.7 millones de minutos de clases virtuales para sus diversas plataformas.
Al hablar con los jóvenes detrás de Ayudinga es evidente que la pandemia por Covid-19 marcó un antes y un después en el proyecto y en sus vidas.
“Me impresiona cómo todos ellos [el equipo de Ayudinga] aguantaron el año”, dice Johel a un día de que su proyecto cumpla 10 años. Habla con orgullo y respeto de un grupo de jóvenes que, como todos, sintieron miedo y preocupación ante la incertidumbre que generaba la pandemia.
No obstante, tras el cierre de las escuelas el 10 de marzo de 2020, tras la primera muerte por Covid-19 en Panamá, Ayudinga estuvo preparado para apoyar. Eso, sin pedir nada a cambio. La voluntad de que la educación no se detuviera resultó en 707 horas de clases en vivo transmitidas desde la sede de Ayudinga.
A partir del jueves 11 de marzo, Panamá fue el primer país en transmitir clases de forma gratuita por televisión y por radio a sus estudiantes.

Kevin González, de 22 años, forma parte del equipo de Ayudinga desde 2016. Como director de tecnología, cuenta que lo que logrado durante la pandemia ha sido lo más gratificante hasta ahora. “Pudimos ver como impactábamos las vidas de estos estudiantes”, dijo, pues tenían retroalimentación en tiempo real.
Johel cuestiona la realidad del país, donde el lugar en el que naces parece determinar la calidad de educación que vas a recibir. Esta ha sido su gasolina y la de decenas de otros jóvenes que de una u otra forma le han dado vida y forma al proyecto.
José Alejandro “Jackson” Rodríguez fue el primero en aliarse con Johel, en 2015. Ha visto el proyecto crecer y asegura, que si no fuera por las puertas que la abrió Ayudinga, no sería quien es hoy ni estaría donde está. “Ayudinga es un espacio donde te sientes libre”, dice Jackson.
Los directores de Ayudinga coinciden: el proyecto seguirá creciendo y tomándose espacios.
Gianfranco Rico, director de contenido educativo, asegura que seguirán innovando y buscando nuevas formas de llegar a los estudiantes, y ayudarlos a que tomen control de su aprendizaje.
Johel sabe que los jóvenes como él ya no son el futuro, sino el presente. “Antes se decía que la educación era un tema que no se podía arreglar y aquí estamos”.

