Grilletes que encadenaron los tobillos de esclavos junto a retratos de Rembrandt de una pareja holandesa enriquecida con la esclavitud en Brasil se exhiben desde ayer en una exposición en Amsterdam sobre el pasado colonial de Holanda.
La exposición del Rijksmuseum cuenta la historia de 10 personas, incluidos los esclavos y propietarios de plantaciones, que arrojan luz sobre el papel de Holanda en la esclavitud en el Caribe, Brasil, Asia y Sudáfrica.
El museo quiere reabrir el debate en el país, que nunca se ha disculpado formalmente por su papel en la trata de esclavos, pese a la repercusión del movimiento Black Lives Matter.
“Es una página de la historia nacional, no solo para un pequeño grupo sino para todos nosotros”, expresó Valika Smeulders, quien dirige el departamento de historia del Rijksmuseum.
“El pasado colonial es un elemento importante de nuestra historia nacional. Por lo tanto era oportuno, visto que no se había hecho antes, presentar una exposición sobre la esclavitud”.
Los objetos y documentos sonoros presentados “hablan de personas que tuvieron que dejar atrás a sus hijos”, personas que se sentían “tratadas como herramientas y no como seres humanos”, describe Eveline Sint Nicolaas, comisaria del Rijksmuseum.
La exposición podrá verse en línea, a la espera de que los museos reabran.
Una de las historias narra la vida de Wally, un esclavo de la plantación Palmeneribo en Surinam, quemado vivo por haber participado en una revuelta en 1707. Un manuscrito, que acompaña cuadros sobre esclavos de la plantación, detalla el interrogatorio al que lo sometieron los propietarios.
El Rijksmuseum ha decidido añadir información adicional a 80 objetos de su colección permanente para “resaltar y explorar los lazos ocultos con la esclavitud”.
