Para huir del sofocante calor que azota a Bélgica estos días, nada mejor que instalarse en un (falso) iglú, con vistas a la piscina... morsas incluidas.
El parque de animales belga Pairi Daiza tuvo la refrescante idea. Seis habitaciones con aires de iglú ártico, y una ventana con un grueso cristal que da directamente al estanque donde retozan, nadan y a veces saludan las enormes morsas.
“Los primeros clientes que llegaron se dijeron: ‘¡guau!’. Se van con una sonrisa de oreja a oreja, porque experiencias como esta hay pocas en el mundo”, explica Jeremy Lannoy, el director técnico del parque.
Las morsas a veces pueden ser agresivas, por lo que el cristal, de 10 cm de espesor, es una buena protección.
