Nathan Kifer es un chico de 15 años con autismo y una creatividad que le permite expresar lo mucho que ama a los animales.
Con la plumilla, el lápiz y el marcador como sus principales instrumentos, es capaz de dar vida a varios animales que habitan en su imaginación. La vena artística la descubrió a los tres años cuando hacía algunos trazos en su cuaderno.
Al pasar los años, fue mejorando su técnica utilizando el lápiz, con el que empezó a realizar dibujos más definidos de lo que él quería expresar.
Su principal fuente de inspiración es la imaginación, dando origen a obras donde intenta dar su propia representación de la naturaleza y los animales. Por estos días, en el hotel Tántalo, se exhiben sus obras de forma gratuita. Es su primera muestra abierta al público.
Exposiciones
Uno de los lugares preferidos de Nathan son los parques, donde logra tener una especial conexión con los animales.
Cuando de pequeño visitó el zoológico en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, se acercaba a los animales a pesar de que estos demostraran un comportamiento a veces agresivo.
En dicho lugar, Nathan logró reunir a un grupo de gansos en torno a él. “Éramos 10 personas en ese parque y él era el único que podía lograr eso”, recuerda su madre, Perla Kifer.
El estilo particular de Nathan es otra de las características de su arte. Un arte que puede ser descrito como rompedor, por salirse de los marcos convencionales y porque en él expresa lo gracioso que puede resultar ver a un hipopótamo flaco, por ejemplo. Para Nathan, el arte es un vehículo que le permite canalizar sus ideas.

Un futuro prometedor
Así como para Nathan el arte es una vía de escape para dejar a rienda suelta su talento, es también una posibilidad para relajarse.
Ello es además una oportunidad para sembrar grandes perspectivas de futuro.
Las clases de arte que recibe Nathan se dan en un contexto en el que tiene la total libertad de hacer lo que le plazca, como salirse del marco si así lo cree necesario para expresarse.
Nathan tiene profesores de arte que lo único que hacen es guiar ese arte innato que permanece dentro de él y no necesita algún tipo de cambios. Sus profesores y tutores artísticos son el muralista Daniel Baker, del Estudio de Arte Insano, y su pareja, Maylín Balán.

“Si se le cambia el sentido del arte que está haciendo, se daña. Soy fiel creyente de que todos tenemos arte dentro y que hay que dejarlo fluir”, recalcó Kifer.
“Cuando es feliz, sin afectar a nadie en el proceso, no le importan mucho las opiniones que tengan las demás personas sobre su arte. Es algo que tenemos que aprender mucho de él porque uno tiene que seguir viviendo y arriesgarse”, manifiesta.
Asimismo, Perla pide que tanto el Estado como la empresa privada brinden su ayuda para darle una oportunidad a otros jóvenes como Nathan que tienen mucho por enseñar al mundo.
