Aunque los padres de Víctor Tricar no son artistas, es curioso que sus tres hijos sí lo sean.
A los 25 años, cuando Tricar terminó una pintura, supo cuál sería uno de sus amores más sinceros.
“La pintura me ha apasionado, pero no vivo de ella. Yo soy diseñador gráfico de profesión”, explica Trivar, quien presenta su individual “Newborn” en el lobby del hotel Riu, del 4 de junio hasta el 4 de julio.
Este artista, nacido en París, que se crió en las a fueras de Ciudad Luz, comparte en su muestra 23 obras en acrílico y pastel al óleo.
“Recientemente, me dediqué a reciclar papel para mis obras. Un mensaje para las imprentas: ¡No boten los restos de papel, yo los utilizo como obras de arte!”, indica Tricar, quien ofreció su talento por primera vez en el istmo en una exposición que realizó en la Alianza Francesa.
Un hotel acoge las creaciones de este egresado de la Universidad de París porque “las galerías son complicadas. Ellas quieren exponer pintores famosos, pero no nos dan la oportunidad de poder serlo. Es un círculo vicioso”, señala Tricar, quien ha visitado todos los países de Europa y además ha residido en Noruega y en Estados Unidos de la mano de su esposa.
“Conocí al director del hotel Riu, francés de hecho, alguien muy curioso y cultivado. Hubo buena química y me abrió las puertas”, agrega quien tiene tres años de residir en el istmo, una de las tantas paradas que ha hecho en compañía de su esposa, la que ha trabajado “en escuelas francesas de varios países, y ella soñó que nuestro destino sería Panamá. Tiempo después, Panamá nos contactó y aquí estamos”.
LO NUEVO
Víctor Tricar, de 33 años, comenta que se encuentra en una etapa artística integrada por “obras nuevas, nuevo estilo y un nuevo comienzo. Por eso, la exposición se llama ‘Newborn’, en honor a mi hijo, que nació en Panamá hace 6 meses”.
Tricar, quien ha presentado sus pinturas en París y Los Ángeles, desea que sus labores plásticas sean una invitación para visitar su universo imaginativo, donde el espectador “encontrará criaturas extrañas, atemorizantes, inspiradoras y hasta cómicas, a veces”.
Al estar en contacto con su propuesta, le promete a la audiencia que podrá pasear “por desiertos, y desde las cimas de las montañas admirará paisajes mágicos. Se cruzará con dragones, princesas, musas, y en el océano quedará hechizado por las sirenas”.
“Creo que la fe es la fuerza más poderosa. Yo estoy feliz que ella pueda emanar de mis pinturas”, indica.
Se siente heredero de cuatro artistas inmortales.
Del padre de la pintura abstracta, Wassily Kandinsky, “a quien no puedo obviar. Chagall por lo onírico. Basquiat por la espontaneidad, la fuerza gráfica, y Matisse por el color”.






