La última entrega del famoso juego de guerra Call of Duty generó ayer controversia en Rusia, donde es acusado de mancillar al ejército ruso en un escenario que recuerda fuertemente a Siria.
Editado por la sociedad estadounidense Activision, Call of Duty: Modern Warfare, es la novedad en juegos de video más vendida de 2019 en el mundo.
Decisión de Sony
Sin embargo, desde la publicación de su tráiler en mayo, ha sido blanco de críticas de medios de comunicación y usuarios en Rusia, que lo acusan de “rusofobia”.
En modo “solo”, el jugador encarna principalmente a una niña, Farah, que presencia el asesinato de su padre por un soldado ruso en Urzikistán, un país imaginario del Medio Oriente.
Tras haber vengado a su padre, la jovencita encabeza una rebelión contra la ocupación rusa. Otras escenas del juego muestran a militares rusos que ejecutan o bombardean a civiles.
El mundo del juego recuerda a Siria, donde Moscú ha enviado desde 2015 sus bombarderos en ayuda del régimen de Bashar al Asad.
Desde su lanzamiento, el juego recibió una avalancha de críticas en el sitio Metacritic, haciendo bajar su calificación. Muchos comentarios, en ruso y en inglés, lo acusan de “propaganda antirrusa”.
