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Los videojuegos, cada vez más presentes y menos tangibles

Los videojuegos, cada vez más presentes y menos tangibles
Los videojuegos, cada vez más presentes y menos tangibles

Del Tetris al Assassin’s Creed y al Fortnite, los videojuegos se han vuelto cada vez más sofisticados y más complejos. Los jugadores están por todas partes: en el metro, absortos en pasatiempos para smartphones; en el salón de casa, con una consola para jugar en red con amigos; o en la computadora, en juegos en alta definición.

En medio de este paisaje ya muy variado aterrizará hoy Stadia, el servicio de cloud gaming (juegos en la nube) de Google, que espera proponer el mejor de los mundos.

Los puristas del videojuego tienen su consola favorita o una computadora con mucha memoria y una poderosa tarjeta gráfica, necesarias para garantizar una reproducción óptima y evitar la lentitud que arruinaría la fluidez de las acciones en la pantalla.

Transmisiones

Ahora el videojuego se sigue en directo como ocurre con un partido de fútbol. En plataformas de ‘live streaming’ como Twitch o Mixer, jugadores aficionados o profesionales transmiten sus partidas en directo y los fanáticos comentan en los chats.



Antes de comenzar una partida, los jugadores deben primero instalar su juego, lo que toma cada vez más tiempo, pues estos han ganado en complejidad y calidad de gráficos, lo que requiere al mismo tiempo más espacio en los dispositivos. Lanzada en 1985, la primera entrega de Super Mario Bros. pesó solo 40 kilobytes, mientras Death Stranding, requiere por lo menos 55 gigabytes, una multiplicación por más de 1.3 millones.

La mejora de las redes de comunicación ha permitido el avance del juego en línea. El desarrollo de la conexión ADSL y de la fibra óptica por un lado, y de la 4G y 5G por el otro, ha favorecido la aparición de juegos multijugador en red, de los e-sport (competencias de videojuegos, incluidos torneos profesionales con patrocinadores) y de los juegos en los móviles, solitarios o con otros.

Pero el cloud gaming promete sortear estos problemas: una simple pantalla y un control serán suficientes para jugar, potencialmente, en cualquier dispositivo. Con los juegos en la nube lo esencial del cálculo informático ocurre en los servidores. Por lo tanto, la calidad de la imagen y la capacidad de respuesta se basan en la potencia de esta computadora remota y en la velocidad de la red.

Startups como la francesa Shadow ya se habían lanzado a captar ese nicho. Otra, Gaikai, fue comprada por Sony para ofrecer un servicio de cloud gaming, PlayStation Now, que cuenta ahora con 700 mil suscriptores. Microsoft está también en ello con xCloud. Pero Google promete nada menos que una “revolución” con Stadia.

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