El amanecer entre las montañas de la comarca ngäbe-buglé es espectacular. Sobre la cordillera, la neblina se cuela como si fuese nieve, a lo lejos serpentean ríos de aguas plateadas y por los caminos, indígenas caminan hacia el trabajo, escuela o simplemente visitan a un vecino.
Ahora es mucho más fácil llegar a la región Kodridi desde el distrito de Tolé con la construcción de la carretera de asfalto que conduce hasta Llano Tugrí, capital de la comarca, y seguir hacia la región Nedridi y salir por San Félix. Es posible que en algún momento, durante el recorrido, se sienta vértigo ante la presencia de curvas muy cerradas, precipicios al borde de la calle, bajadas y subidas de lomas muy empinadas, que hacen de esta visita una aventura y una experiencia inolvidable.
La búsqueda de la sombrerería ngäbe nos llevó a lugares de insospechados nombres que muy bien reflejan la topografía del lugar y la belleza salvaje del Panamá de adentro. Cerro Algodón, Cerro Conejito, Cerro Coco, Cerro Gavilán, Cerro Miel, Peña Blanca y Llano Tugrí. Cerros y más cerros.
En el pueblo ngäbe buglé los hombres tienen la responsabilidad de confeccionar el sombrero y las mujeres la nagua (vestimenta femenina) y las chácaras. Una característica muy común entre estas comunidades es que solo verás a los adultos de mayor edad tejer y coser el sombrero. Ante la pregunta ¿por qué? La respuesta inmediata es que los jóvenes están en la escuela, en otras cosas y se van para la ciudad.
Con las aperturas de nuevas carreteras hay grandes probabilidades que la comarca sea el próximo potencial destino turístico tanto para nacionales como para extranjeros. Su cultura y sus montañas son sus mayores atributos. Se aprecian casas fabricadas de techo de pajas, forradas de madera y zinc, aunque poco a poco van perdiendo su identidad.

Recorrido por laderas
En Cerro Algodón vive Armodio Carpintero y su familia, es un tejedor de sombrero de junco y chonta. La rapidez con que confeccionan uno es por la calidad de la fibra, mientras más gruesa más rápido es el tejido y más fácil de coserlo.
Los indígenas también cortan la materia prima en luna llena. La chonta se deshilacha y se cocina por 15 minutos, se asolea por tres días seguidos antes de empezar a tejer. Ellos toman cuatro días para hacer la trenza y 5 para coser. Hacen el sombrero blanco y el pintao de chonta, especial para las fiestas, mientras que el de junco para el trabajo. El sombrero gnäbe se distingue por ser alon de fibra gruesa y copa cónica.
Antes de extraer la fibra mojan el tallo de junco con agua caliente para suavizarlo, lo dejan tomar sereno y sol, de dos a tres días, cuando esté seco se deshila.
Yendo hacia Llano Tugrí están Cerro Conejito y Cerro Coco donde vive la familia Zurdo y Cases. Jacinto Zurdo, además de sembrar arroz, frijoles y otoe, teje el sombrero de junco, igual que su hermano Alfredo Cases. Siguiendo la ruta está Peña Blanca y Alto Giro. En este último sitio vive Gilberto Zurdo, un abuelito que a pesar de su discapacidad de la vista, teje con esmero también el sombrero de junco.
Luego se llega a Llano Tugrí, terreno plano en medio de cerros, con estructuras modernas, por ser la capital de la comarca. De regreso se puede visitar Cerro Gavilán, donde tienen su hogar Luciano Santos y familia, otro tejedor de sombrero, digno de admirar, que sigue la labor heredada de sus ancestros.



