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Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta

Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta
Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta

Un infarto es una anomalía en un órgano, donde el flujo de sangre se ve alterado u obstruido. Cuando se da este cambio abrupto y repentino en el cerebro, se le conoce como un infarto o derrame cerebral. Existen dos tipos: el isquémico y el hemorrágico. El primero sucede cuando existe una obstrucción en los vasos del cerebro; en el segundo hay una ruptura de la arteria, provocando que la sangre irrumpa en el cerebro.

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Accidente Cerebrovascular: diagnóstico, atención y tratamiento

Según las estadísticas presentadas por la Organización Mundial contra el Infarto Cerebral, una de cada seis personas presenta o presentará esta enfermedad en algún punto de su vida. Además, a nivel mundial, es la causa número uno de discapacidad permanente. Por ello, es muy importante que la población conozca los factores de riesgo, cómo prevenirlo, su tratamiento y, sobre todo, aprender a identificar correctamente sus síntomas para actuar lo más rápido posible.

Con el objetivo de derrumbar los mitos que rodean la enfermedad y crear conciencia sobre este padecimiento, a continuación, el doctor Carlos Pérez, jefe del cuarto de urgencias del Hospital San Fernando, nos brinda más información al respecto y comenta sobre su nuevo Programa Integral en Atención de Infarto Cerebral que brindan en el centro de salud.

Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta
Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta

Según las últimas estadísticas disponibles por parte de la Contraloría en 2014, el infarto cerebral ocupaba la cuarta causa de mortalidad, mientras que en 2015 escaló al tercero, a nivel nacional.

Hay muchos mitos por desmentir en el país sobre cómo prevenir esta enfermedad y, sobre todo, al momento de reconocer sus síntomas. En la mayoría de las ocasiones, no se actúa como es debido por falta de conocimiento.

Existen factores de riesgo que se pueden identificar con facilidad y controlarse para disminuir la posibilidad de sufrir un infarto. Entre ellos están: fumar, presión arterial alta, diabetes, problemas de la alteración del ritmo del corazón, colesterol alto, alcoholismo e inactividad física. Prestarle la debida atención a estas circunstancias disminuye en gran medida el riesgo. También hay factores no modificables como la edad, el sexo, el historial familiar y el hecho de haber padecido un infarto cerebral anteriormente.

Los estudios histopatológicos establecen que cuando comienza el infarto cerebral, cada segundo se pierden, en promedio, dos millones de neuronas. La razón por la que esto es vital, es porque el cuerpo humano regenera el 99% de sus células, sin embargo, no es el caso de las neuronas. Si no se actúa con premura, las consecuencias son irreversibles.

Por eso, la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) y la Organización Mundial contra el Stroke han desarrollado una herramienta llamada BEFAST, que es un acrónimo en donde cada una de las letras resume uno de los síntomas cardinales para determinar si se trata de un infarto cerebral. Saber el significado de esta, le permitirá reconocer estas señales, saber cómo reaccionar ante ellas y actuar con rapidez:

Es de suma importancia entender que ante la aparición súbita de cualquiera de los síntomas que engloban estas letras, y que se mantenga en el tiempo, como por ejemplo un dolor de cabeza repentino e intenso que dure varios minutos, podría tratarse de un infarto cerebral y se debe actuar lo más pronto posible.

Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta
Ante un infarto cerebral, cada segundo cuenta

Esta iniciativa de la Clínica Hospital San Fernando. surgió en abril de este año y consiste en la activación de alertas e integración de equipos multidisciplinarios para dar respuestas rápidas y oportunas a pacientes con sospechas de infarto cerebral.

La preparación del personal del centro hospitalario es vital para abordar esta situación. Ante la posibilidad de tratar con esta enfermedad, el grupo compuesto por especialistas, neurocirujanos, urgencistas, enfermeras entrenadas en neuroevaluación, farmacia y todo el personal, tiene un tiempo de respuesta, desde que el paciente ingresa y se puede confirmar el diagnóstico, en tan solo cuatro minutos. El personal de las ambulancias también es muy importante para lograr este objetivo.

Cuando el paciente llega al hospital, el primer paso es estabilizarlo si lo amerita y determinar si es un infarto isquémico o hemorrágico. Si la sospecha es descartada, se detiene el procedimiento. Sin embargo, de confirmarse el diagnóstico, esta pronta reacción en conjunto permite actuar de forma eficiente, ganando tiempo y procurando así un mejor tratamiento y recuperación.

“El programa está trabajando estrechamente con la comunidad. Lo que se busca es que, al realizar la llamada a la ambulancia, las personas tengan el conocimiento para intuir que se puede tratar de un infarto cerebral. De esta manera, se gana tiempo y San Fernando se prepara inmediatamente para atender al paciente”, explica el doctor Carlos Pérez.

Por otra parte, el programa también involucra el seguimiento neurológico, psicológico, rehabilitación y seguimiento telefónico con los pacientes. Una vez dejan el hospital, reciben llamadas en períodos establecidos hasta los 3 meses, para asegurarse de que estén tomándose sus medicamentos y acatando las medidas necesarias para evitar que padezcan depresión o sufran nuevamente de este padecimiento.

Cuando se trata de un infarto cerebral, cada segundo significa la vida. Reconocer los síntomas y saber actuar con rapidez pueden marcar la diferencia para salvar a un paciente. Ante cualquiera de estos indicios, llame al 305-6305, teléfono del cuarto de urgencias de la Clínica Hospital San Fernando.

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