La propuesta de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, que consiste en la actualización de la etiqueta nutricional, aspira a hacer más sencilla la toma de decisiones al momento de comprar alimentos saludables, y combatir así enfermedades crónicas.
La etiqueta nutricional lleva 20 años de estar impresa en alimentos y bebidas empaquetados, orientando a los consumidores, pero para que esta continúe siendo efectiva algunas modificaciones son necesarias, dijo la comisionada de la FDA, la doctora Margaret A. Hamburg, en un comunicado de prensa en que anuncian la medida.
“Para seguir siendo apropiada, la etiqueta de información nutricional, recientemente propuesta por la FDA, incorpora lo último de la ciencia de la nutrición, pues se ha venido descubriendo más sobre la conexión que existe entre lo que comemos y la evolución de enfermedades crónicas graves que afectan a millones de estadounidenses”, citó la doctora Hamburg en el documento.
La primera dama de Estados Unidos (EU), Michelle Obama, describió la propuesta en el comunicado como “un gran paso” que traería cambios en las familias.
ACTUALIZACIÓN NECESARIA
La nutricionista Flavia Fontes, coordinadora de Enfermedades Crónicas Relacionadas con la Nutrición del Departamento de Salud Nutricional del Ministerio de Salud, señala que el etiquetado nutricional actual tiene muchas dificultades para que la población lo utilice de manera rápida y fácil.
“Hay que dedicar tiempo para comprender cómo calcular la porción de un envase y las calorías, cantidades de grasa, grasas trans, grasas saturadas, azúcar y sodio que contiene esta porción”, señala.
Al resaltar justamente el tamaño de la porción, por ejemplo, se pudiera facilitar la comprensión de la etiqueta nutricional. “Sin embargo, es compleja toda la información que aparece, tanto en la etiqueta nutricional como en el listado de ingredientes del alimento, por lo que las personas necesitan observar muchos detalles de lo que van a consumir, lo que implica invertir tiempo en su propia salud y la de su familia”.
Una de las mayores dificultades que existe a la hora de interpretar la etiqueta nutricional actual es, según Fontes, comprender cuál es el numero de servidas que contiene el envase y las calorías totales de la porción.
Con ella coincide el doctor Julio Effio, especialista en medicina interna y coordinador general de Grupo Médico Panamá. “Si bien es cierto que la cantidad de calorías es bastante visible, el problema radica en que las porciones equivalentes en calorías fueron estimadas con estilos de vida de hace casi 20 años, donde se consumía en menor cantidad ciertos productos y que ahora son de consumo común”.
Por eso, el médico considera que los cambios propuestos son necesarios y correctos. “Hacer la etiqueta nutricional más fácil de leer e interpretar permite promover la cultura de hábitos alimentarios saludables para mejorar la calidad de vida de la población”.
En la actualidad la población ya reconoce que no solamente las “grasas” son dañinas para el organismo, también se reconoce que el exceso de sal y azúcar son perjudiciales para la salud, menciona el doctor Effio.
Estos datos, al ser más visibles en la etiqueta nutricional, influirán de manera importante al momento de seleccionar un alimento, piensa.
“¿Usted conoce a alguien que cuente la cantidad de tortillas fritas que consume de una bolsa de snacks? Por supuesto que no. En la actualidad la etiqueta nutricional de las bolsas grandes de snacks indican que consumir una onza del producto (11 tortillas) equivale a 150 calorías. Esto definitivamente no es aplicable en nuestra sociedad y se deben buscar nuevas medidas para publicar las calorías de estos productos”, cuestiona Effio.
AZÚCARES AÑADIDOS
La nueva etiqueta ha propuesto incluir la cantidad de “azúcares añadidos” al alimento o bebida. Para la nutricionista Fontes, el tema de los “azúcares añadidos” es muy sensitivo porque, sobre todo en las bebidas a base de frutas (ya sea proveniente de concentrados o de la misma fruta) o las bebidas a base de lácteos se puede añadir gran cantidad de azúcar de diversos orígenes, el cual es muy importante observar”.
El azúcar añadido es el que se le agrega a los alimentos y bebidas procesados, y no proporciona ningún valor nutritivo, recalca Effio. “Siempre hay que recordar que el exceso del mismo es un factor de riesgo para desarrollar diabetes”.
VITAMINAS
La nueva etiqueta propone también incluir el contenido de potasio y vitamina D, y eliminar los datos de la vitamina A y C.
El potasio y la vitamina D son elementos que actualmente están siendo considerados por su papel en las enfermedades crónicas, recalca Fontes.
Sin embargo, “cuanto más información tenga la etiqueta, más complicado es para la persona leer todo. Hay muchos nutrientes importantes que tomar en cuenta, sobre todo para los productos que tienen aumentados o disminuidos en algún nutriente, lo que se llama declaración sobre el valor nutritivo, que puede ser de algún beneficio, como, por ejemplo, “bajo en sodio” o “sin colesterol”, agrega.
La osteoporosis es una enfermedad muy común entre la población mundial, y la deficiencia de vitamina D es un factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad, comenta Effio.
“Presentarle al paciente el contenido de vitamina D en la etiqueta nutricional va a ayudar al consumidor a buscar otras opciones (aparte de la leche) para optimizar su ingesta de vitamina D y disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad. La gran mayoría de los alimentos contiene niveles adecuados de vitamina A y C, y la deficiencia de estas vitaminas son poco comunes por lo cual pienso que puede ser opcional su inclusión”.
FIN NUTRICIONAL
Al fin y al cabo, el valor de la etiqueta nutricional está en “proteger a la población, sobre todo niños y niñas, de la promoción y publicidad de alimentos con alto contenido de grasas, azúcares o sal”, plantea Fontes.
Además, esta garantiza que lo que contiene un producto sea declarado tanto en la etiqueta de preenvasados (contenido en orden de volumen, fecha de caducidad, origen del producto) como en la etiqueta nutricional.
Normativa en Panamá
El Departamento de Protección de Alimentos (DEPA) del Ministerio de Salud (Minsa) es el responsable de vigilar el etiquetado de los productos, en conjunto con otras entidades. Hoy este se rige por el Codex Alimentarius, pero a raíz de la entrada de Panamá a la integración centroamericana, el país se acogerá al Reglamento Técnico Centroamericano, para el cual el istmo se está preparando, indica la nutricionista Flavia Fontes, del Minsa.
En este sentido, la doctora Freshny Rodríguez, encargada de Registro Sanitario del DEPA, afirma que Panamá hace una revisión de los reglamentos tanto del centroamericano como la nortamativa de la FDA. “Actualmente tenemos que adoptar lo que indica el reglamento centroamericano porque eso es uno de los temas de la integración. Sin embargo, todavía nos encontramos en la revisión del mismo. Primero tenemos que verificar las similitudes y diferencias de cada uno de los reglamentos, y en base a eso sacar una normativa nacional”.
RELLA ROSENSHAIN
