La fiscalía de Nápoles decidirá este lunes, si emprenderá acciones judiciales contra Silvio Berlusconi y acusarlo de ultraje por los ataques y provocaciones contra los magistrados que emitió durante el juicio por supuesta extorsión a Valter Lavitola.
El aula 219, en el segundo piso de la blindada ciudad judicial, se convirtió en un torbellino de reproches e irreverentes comentarios que el ex primer ministro italiano lanzó contra la sexta sección del tribunal de Nápoles, presidida por la juez Giovanna Ceppaluni. “La magistratura está incontrolada y es incontrolable, irresponsable y tiene plena inmunidad”, soltó sin que le temblara la voz.
El procurador Giovanni Colangelo y los fiscales Vincenzo Piscitelli y Henry John Woodcock examinarán el verbal de la audiencia, cuya transcripción estará disponible a principios de la semana que viene. Además, si lo consideran oportuno, remitirán el documento al Tribunal de Vigilancia penitenciaria de Milán que le concedió la expiación de la condena a un año de prisión por un monumental fraude fiscal en servicios sociales, trabajando al menos 4 horas a la semana en un centro de ancianos.
Los magistrados habían decretado varias prescripciones a Berlusconi, como que ha de estar en casa antes de las once de la noche, la prohibición de salir de la región de Lombardia en fin de semana, o evitar comentarios sobre el orden judicial, algo que infringió deliberadamente en el juicio de este jueves.
