ROMA, Italia.– La Fiscalía de Nápoles ha abierto una investigación sobre los viajes a Panamá y a Brasil, entre otros países, de Federica Gagliardi, la amiga del exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi, más conocida como la “dama blanca” por sus elegantes vestidos de este color en las visitas oficiales.
Gagliardi, detenida por la Policía italiana en el aeropuerto romano de Fiumicino con 24 kilos de cocaína purísima a su regreso de Venezuela, ingresó en el prisión de Civitavecchia (a 60 kilómetros al norte de Roma) y en su primera comparecencia ante los magistrados se negó a declarar.
Dijo haber sido una estúpida, lamentó su mala suerte “por haber caído en una trampa” y que Berlusconi haya arruinado su vida. Reconoció que había cometido muchos errores en el pasado.
No escondió su temor a ser juzgada ahora “por sus relaciones con hombres muy poderosos y no por lo que ha hecho o no ha hecho”.
De la investigación de los viajes de la “dama blanca” de la cocaína se ocupan directamente el fiscal jefe de Nápoles, Francesco Greco, y el responsable de la antimafia, Pierpaolo Filippelli.
Les asiste Vincenzo Piscitelli, que ha dirigido la indagación policial por pago de coimas en el proceso de corrupción internacional Italia–Panamá, ascendido la semana pasada a fiscal jefe adjunto a Greco.
De la carrera meteórica de Gagliardi a las más altas instancias del gobierno italiano, propulsada por el propio Berlusconi, la Fiscalía de Nápoles investiga las conexiones con otros dos personajes con amplio dossier judicial. Se trata de Valter Lavítola, el intermediario entre Berlusconi y Martinelli, y Angelo Capriotti, el constructor de las cárceles modulares de la Svemark. Éste último relaciona a los magistrados italianos detalles de una oscura trama de festines eróticos en hoteles de lujo durante los viajes a Brasil y Panamá, en los que estuvo Gagliardi, y posteriores extorsiones con grabaciones de video hard.