ROMA, ITALIA.- En la audiencia de este miércoles en el tribunal de Nápoles Valter Lavitola afirmó que tiene “intenciones de colaborar” con la justicia italiana, pero con la condición de que lo dejen “libre”.
El juicio, que se celebró a puertas abiertas, imputa al viejo amigo de Ricardo Martinelli y al tres veces ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, como presuntos corruptores políticos por haber pagado coimas de hasta 4,1 millones dólares al ex senador Sergio de Gregorio, parte corrupta, para provocar la caída del ejecutivo de Romano Prodi en 2008.
El que fuera intermediario entre Italia y Panamá, que tiene acostumbrados a los jueces a la verborrea de sus medias verdades, declaró estar dispuesto a ser el “primo” testigo, como si se tratara de una opereta en la que cantara la “prima donna”.
Está preparado para colaborar y contar “algunas cosas”, según dijo.
En una declaración espontánea en la sede judicial del mastodóntico edificio de Nápoles de 30 pisos y dos torres, Lavitola, en vaqueros y jersey de lana azul marino, provocó al colegio de jueces presidido por Serena Corleto al afirmar que “De Gregorio no ha estado ni una hora en la cárcel” y recordó que él lleva “dos años en prisión”.
Lavitola, vigilado por dos guardias de la policía penitenciara en todo momento, pretendió erigirse por encima de la autoridad de la juez Corleto exigiéndole imparcialidad y atentación y le pidió una Tablet para poder leer en la celda de prisión los diferentes sumarios judiciales de los casos penales que tiene que enfrentar en los próximos meses. Su discurso de tono victimista duró unos diez minutos.
El principal “vértice investigativo” en el caso de corrupción internacional en Panamá, según la documentación judicial consultada, ha explicado que De Gregorio le aconsejó pactar con los jueces y meter en problemas a Berlusconi, como hizo él en octubre del año pasado cuando los magistrados redujeron su condena a 20 meses de prisión tras confesar que recibió las coimas.
Este proceso discurrirá a un ritmo de dos audiencias al mes, la próxima el 2 de abril, y Valter Lavitola lo compaginará con su agenda judicial en el tribunal de Roma donde está acusado de corrupción internacional en Panamá.
El tribunal de Nápoles se convertirá en las próximas audiencias en un auténtico desfile por donde pasarán más de 300 testigos, que incluyen al que fuera ministro de exteriores de Italia, Franco Frattini, cuando se firmó el Tratado Bilateral Italia-Panamá y al ex director de Impregilo, Massimo Ponzellini.
Será también la primera vez que Silvio Berlusconi sea interrogado por la fiscalía en un proceso. Valter Lavitola se encaró con determinadas exigencias, cuya revelación este periódico se reserva, a esta corresponsal desplazada en el tribunal de Nápoles y demostró que tenía conocimientos puntuales de todo lo publicado por La Prensa.
Además acusó al periodista Joan Solés de haberle tendido una trampa vinculada a una “operación de inteligencia”. Contactado por este periódico, Solés afirmó que su única labor en este caso fue periodística y que sus ingresos proceden de su trabajo como corresponsal.