En medio del debate legal sobre la postulación de la primera dama como candidata a la vicepresidencia o si es una reelección disfrazada del actual mandatario, Marta Linares de Martinelli fue designada ayer como compañera de nómina del oficialista José Domingo Arias.
“Para mí es un honor aceptar la nominación”, dijo ante miembros de la directiva de los gobernantes Cambio Democrático (CD) y del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena), que la ratificaron.
“Durante estos cinco años he trabajado de forma responsable y silenciosa”, dijo la primera dama, acompañada de su esposo, el presidente Ricardo Martinelli.
Como primera propuesta, invitó a los partidos oficialistas a que firmen el pacto ético electoral, iniciativa que no han respaldado hasta ahora esos colectivos políticos.
La candidatura de la primera dama encendió el debate sobre la constitucionalidad de su postulación, y por otro lado, la opinión de los opositores de que significaría la continuidad de Ricardo Martinelli en el poder.
Esmeralda Arosemena de Troitiño, exmagistrada de la Corte Suprema de Justicia, sostiene que no se contradice el ordenamiento constitucional y legal panameño, pero sí implica una “violación” al “contenido ético” de la norma.
Se refiere al artículo 193 de la Constitución Política cuyo numeral cinco prohíbe la elección en el cargo de vicepresidente, de los parientes dentro del segundo grado de consanguinidad o segundo de afinidad del Presidente de la República.
En tanto, CD divulgó una nota en la que el Tribunal Electoral, respondiendo a una solicitud que hizo el partido, señala que la candidatura de la esposa del mandatario no tiene impedimento de ley para aspirar al cargo, porque los cónyuges no son parientes por afinidad.
Aunque no es funcionaria, la primera dama manejó un presupuesto de $12.5 millones durante esta gestión.
Para Carlos Gasnell, vicepresidente de Transparencia Internacional, “en el último año se ha visto una sobreexposición pública de la primera dama organizando actividades”.
