Paredes de concreto del tamaño de un edificio de diez pisos se levantan sobre una inmensa zanja en Cocolí, a pocos metros de las esclusas de Pedro Miguel, en el Pacífico. Hombres y mujeres con cascos y en botas hacen cálculos e inspeccionan el área.
Otros cargan madera y hierro. De pronto se observan grandes camiones de volquetes que transportan cientos de toneladas de tierra y tosca para ampliar el Canal de Panamá, la vía interoceánica que cumpliará este 2014 sus 100 años. Nubes plomizas amenazan la faena matutina.
Luis Cáceres y Jonhatan Pérez, sin embargo, restan importancia a la inminente tormenta –propia de esta época en junio– y continúan su labor.
Cáceres, capataz de ingeniería, dice que está viviendo la experiencia de su vida. "La mayoría de los trabajadores de la construcción del país querrían estar trabajando aquí". Él ha sido uno de los elegidos.
El resto de sus compañeros no se detienen: están aquí allá, como si estuvieran contrareloj. Y no es para menos: los trabajos de ampliación registran por lo menos un poco año de atraso.
Es decir, la megaobra será entregada en diciembre de 2015, y no en octubre de 2014 como se tenía planificado, debido, entre otros cosas, a la paralización de los trabajos durante un mes, en medio de la crisis por parte del consorcio Grupo Unidos por el Canal, liderado por la constructora española Sacyr.
Por ahora, el proyecto lleva un avance del 75%, de acuerdo con informes de la Autoridad del Canal de Panamá.
Vea un video en el que los trabajadores de ampliación dan testimonio sobre su trabajo.