Esta figura, también conocida como orden de comparecencia u orden de traslado en el derecho comparado, se refiere a un mero trámite administrativo por medio del cual un tribunal, una agencia de instrucción u otra autoridad competente, le ordena a la Policía Nacional que le traiga a una persona a su presencia, durante horas laborables, para que participe de algún acto procesal, como puede ser una indagatoria, declaración jurada, un peritaje o algún evento similar.
Bajo los supuestos del Código Judicial; es decir, del sistema inquisitivo, se le concede a los fiscales amplios poderes para ordenar la conducción. En la práctica usual, la orden de conducción se emitía después de dos citaciones fallidas. Sin embargo, los fiscales no siempre han seguido esta regla.
Históricamente, la Corte Suprema de Justicia respaldó estas amplias facultades de los agentes de instrucción para ordenar la conducción de sospechosos a los procesos. Sin embargo, recientemente la Corte Suprema ha empezado a variar, con un enfoque más garantista, su jurisprudencia acerca de las órdenes de conducción.
Así, tenemos que en el año 2010 el pleno de la Corte Suprema de Justicia, en una decisión referente al habeas corpus presentado en favor del sindicalista Saúl Méndez, dijo que se cometió un abuso ordenando la conducción por parte de una fiscalía sin que hubiera una citación previa.
Al igual, en fallo del 30 de agosto de 2012, la Corte Suprema de Justicia fue mucho más enfática al declarar que: “…los demás planteamientos desarrollados, ponen en evidencia la ausencia de un elemento fundamental dentro de una orden de conducción, que es el agotamiento de la citación”. (Acción de habeas corpus a favor de Karine Yarisel Santos).
¿Por qué actúan así los fiscales? Las razones son complejas, y se entremezclan la tradición inquisitiva y el temor razonable a que se le escape alguna de las personas investigadas, sustrayéndose de la causa penal.
En muchos de los casos de alto perfil del pasado reciente, algunos de los procesados más importantes se escaparon y no han podido ser capturados, ni siquiera, con una alerta de la Interpol.