La escena que vivieron turistas y panameños que la noche del pasado miércoles llegaron al aeropuerto Internacional de Tocumen fue inédita. Tiros en la parte exterior de la nueva terminal dos. La Policía Nacional (PN) frustró un intento de asesinato contra una pareja de panameños que llegaba de viaje.
Todo ocurrió cuando los agentes observaron a dos personas en “actitud sospechosa”. Les dijeron ¡Alto! y ambos se dieron a la fuga. Empezó la persecución. Uno fue ubicado en San Antonio, en el corregimiento de Rufina Alfaro en San Miguelito. En el vehículo que manejaba encontraron dos armas de fuego entre ellas una pistola modelo Glock. La otra persona fue detenida en el hospital Santo Tomás.
El gerente del Aeropuerto Internacional de Tocumen, principal lugar de entrada al país, Raffoul Arab, se pronunció al respecto. Felicitó y agradeció a la PN por “su reacción oportuna y profesional”. La acción policial en coordinación con nuestro equipo de seguridad aeroportuaria mitigó el riesgo a pasajeros y personal. También permitió que las operaciones se mantuvieran seguras e ininterrumpidas. Los detalles del suceso están a cargo de las autoridades competentes”, manifestó.
Diariamente por esta terminal aérea transitan entre 4 mil y 5 mil pasajeros. Durante las fiestas de Carnaval, aspiraba a recibir entre 8 mil y 10 mil pasajeros por día.
En tanto Ovidio Díaz, presidente de la Cámara Nacional de Turismo manifestó que eventos como estos generan una imagen negativa al país. “Nos toca como sector privado pedirles a las autoridades, que actúen de la manera más eficiente para que los que hacen este tipo de acciones sean castigados y se minimicen estos actos”, añadió. Pese al hecho, afirma que Panamá todavía sigue siendo un país seguro. “Hay que trabajar para que las cosas no se salgan de control”, manifestó.
En los últimos años las balaceras migraron de zonas consideradas “rojas” o “calientes” al área bancaria y centros comerciales de la capital. Balaceras, ejecuciones y homicidios ahora son cada vez más frecuentes en sectores como Costa del Este, Clayton y San Francisco.
Las autoridades de Seguridad Pública atribuyen el fenómeno al crimen organizado. Bandas se enfrentan por el tráfico de droga, asegura una y otra vez el ministro de Seguridad Juan Pino.
El tema entró con fuerza en la agenda pública entre agosto y septiembre de 2021 por tres hechos que pusieron en alerta a la ciudadanía: el 3 de septiembre de ese año fue asesinado a tiros Juan David Peláez Guzmán en el PH Diamond Tower, en San Francisco. Un poco antes, el 28 de agosto, fue asesinado en los estacionamientos de Multiplaza, Ovidio Omar Castro, alias Tulip, conocido como el “capo de Nuevo Veranillo”.
Castro estaba en la planilla de la alcaldía de San Miguelito. Un día antes se reportó el asesinato a tiros de Alexander Ricardo García Vergara en calle 70 de San Francisco. Sus verdugos los sorprendieron mientras tomaba cerveza en un restaurante libanés.
Por estos días los cuerpos de seguridad concentran esfuerzos en la seguridad de San Miguelito, distrito en el que según el ministro Pino, se libra una guerra entre bandas rivales por asuntos de tráfico de drogas.
El pasado 10 de febrero se registró un tiroteo en las cárceles La Joya y La Nueva Joya, suceso que dejó dos muertos, uno de ellos, un agente de la Policía Nacional. El Ministerio de Gobierno atribuyó el hecho a un enfrentamiento entre “bandas rivales”. Este hecho podría estar relacionado con lo que se vive en San Miguelito, sector que ahora también es custodiado por personal del Servicio Nacional de Fronteras y del Servicio Nacional Aeronaval.


