A 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos expertos internacionales consideraron que si bien en este lapso hubo avances, también se han registrado retrocesos, sobre todo cuando el poder desatiende las exigencias y reclamaciones sociales.
La Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en París, el 10 de diciembre de 1948 y establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse.
Dante Pesce, historiador de la Universidad Pontificia de Chile, aseguró que el poder usualmente tiende a inclinar la cancha a su favor, utilizando métodos y acciones de control para lograr sus propósitos.
Pesce dijo durante su participación que aún existen aspectos como la discriminación en diferentes ámbitos y que se vuelven permanentes y no permiten el avance de los sectores marginados.
Durante el evento que se realizó en el anfiteatro Ricardo J. Alfaro del Ministerio de Relaciones Exteriores, el activista de derechos humanos estadounidense James Amaya aseguró que si las instituciones no internalizan el concepto de derechos humanos, no se puede aspirar a un cumplimiento pleno del respeto de los derechos.
Amaya dijo que si los jueces, los policías y funcionarios no están internalizando el tema del respeto a los derechos humanos, es muy difícil que tengan conciencia de su vulneración.
Mientras que Frank La Rue, quien laboró como secretario de derechos humanos en Guatemala, consideró que el reconocimiento por parte de los Estados de la violación de derechos humanos es un tema muy difícil de visualizar y lograr, pero que en ocasiones eso se ha conseguido.
No obstante, La Rue enfatizó que en la actualidad se vive el fenómeno de aquellos que denuncian las violaciones a los derechos humanos son perseguidos y amenazados.
También detalló que 75 años después de la declaración Universal de los Derechos Humanos la sociedad no los ha asumido y prueba de ello es que en los procesos electorales no se ejerce el sufragio desde una perspectiva de los derechos humanos.

Dijo que una evidencia de ello es que alrededor del mundo se están eligiendo líderes de extrema derecha, con visiones antagónicas de los derechos humanos.
Estimó que lo más importante de la democracia es crear balances al ejercicio del poder y evitar el autoritarismo.
Mientras que la mexicana Leticia Bonifaz recalcó que la violencia que se ejerce contra la mujer es un problema que se mantiene y se ha convertido en una situación cotidiana.
Bonifaz enfatizó que esto es una situación de violencia y exclusión hacia la mujer que se ha fomentado con los años y que combatirla requiere un esfuerzo conjunto de la sociedad.


