Un aumento en el pie de fuerza, la creación de un cuerpo élite antidrogas y el uso de tecnologías como drones de vigilancia para operaciones y seguimiento de actividades criminales son las estrategias de la Policía Nacional para frenar a las pandillas y al crimen organizado.
Fernández explicó que las pandillas vinculadas al narcotráfico representan una de las mayores amenazas por las disputas territoriales que mantienen.
Se trabaja en la creación de una unidad táctica antidrogas, compuesta por personal entrenado en detección y ubicación de narcóticos, que contará con seis lanchas destinadas a las regiones de Chiriquí, Veraguas y Colón para vigilancia de áreas costeras. Estas lanchas, donadas por el gobierno de Estados Unidos, se usarán en tareas de interdicción y patrullaje.

Además, la policía implementará un equipo élite antipandillas, encargado de la ubicación, neutralización y desmantelamiento de grupos criminales. Se creará un centro de operaciones de drones para desplegarlos en todas las provincias, vigilando zonas costeras apartadas y operativos en áreas urbanas como San Miguelito, donde la configuración del terreno dificulta el despliegue rápido de agentes.
Entre los planes también está el aumento del personal policial en mil nuevas unidades, principalmente para patrullaje y vigilancia, compensando a los mil agentes que se jubilarán próximamente. Fernández destacó que la coordinación entre los estamentos de seguridad, el Ministerio Público y el Órgano Judicial es esencial para garantizar la permanencia de los delincuentes fuera de las calles.
El funcionario reconoció que estas operaciones requieren recursos económicos, equipos y personal altamente preparado, incluyendo uniformes, botas, chalecos y demás equipamiento necesario para un trabajo delicado y peligroso.
Pandilleros ajusticiados
La teoría de que la disputa entre pandillas origina las recientes balaceras se confirmó con el asesinato de dos sicarios buscados por las autoridades.
El 6 de mayo, un hombre de 33 años fue baleado en la vía Domingo Díaz a la altura de El Crisol; la víctima tenía antecedentes por homicidio, pandillerismo y robo.

Otro caso ocurrió el martes en la avenida Ricardo J. Alfaro, donde un hombre apodado Jhon Wick, desplazándose en un auto blindado, fue asesinado por sujetos en moto.
La policía identificó al occiso como sicario vinculado a la pandilla Mafia Filipina, quien había sobrevivido a cuatro ataques previos de bandas rivales.
El 22 de abril, un reo miembro de una pandilla fue asesinado en la cárcel La Joya; la víctima cumplía condena de varios años de prisión.

