Una banda de ocho ciudadanos de Europa del Este se encuentra bajo investigación de la Fiscalía Tercera de Circuito, por el delito de clonación de tarjetas de crédito.
El fiscal Franklin Amaya informó que los europeos llegaron a Panamá con las tarjetas clonadas, y luego hacían compras en el mercado local.
Cada uno de los sospechosos tenía varias tarjetas clonadas que se utilizaban para hacer transacciones en diferentes comercios, en los que hacían retiros por la máxima cantidad de dinero permitida en la cuenta.
Este tipo de compras alertó a las autoridades que iniciaron la búsqueda de las personas hasta dar con ellas. La sanción que impone el Código Penal por duplicar tarjetas de crédito o hacer uso de información de manera fraudulenta oscila entre 4 y 6 años de prisión, en la modalidad básica.
Cuando se trata de circunstancias consideradas agravantes, como una banda organizada dedicada a la clonación sistemática de tarjetas de crédito, la norma eleva la pena de 5 a 10 años de cárcel.
El fiscal Amaya explicó que las bandas delictivas operan a través de un pieza conocida como “skimmer”, un dispositivo que permite obtener información de una tarjeta de crédito.
El “skimmer” almacena información y puede tener el tamaño de un llavero de la alarma de un auto.
Una vez el clonador tiene en su poder la tarjeta, le bastan solo cuatro segundos para pasar la tarjeta por la ranura que tiene el “skimmer”, el cual posee la capacidad de leer todo el contenido de la banda magnética y así obtendrá la información de la cuenta.
Después de haber captado la información, el clonador elabora una tarjeta y por medio de un programa especial, dispuesto en una computadora, puede colocar todos los datos de la tarjeta original.
