El Ministerio Público solicitó 280 y 210 meses de prisión para los cabecillas de la pandilla Cien por Ciento Puros, que mantienen operaciones en el sector conocido como la Porqueriza, en el corregimiento de Río Abajo, provincia de Panamá.
Un total de 14 integrantes de este grupo criminal enfrentan una audiencia intermedia, en que la Fiscalía Especializada en Delitos de Asociación Ilícita, presentará más 50 pruebas de la vinculación de los imputados con el delito de pandillerismo.
De acuerdo con las investigaciones de la fiscalía, la pandilla Cien por Ciento Puros, se formó de la fragmentación de las pandillas Kill the Nasty, San Pistola y Puro para los Puros.
La nueva organización desplazó al resto de las organizaciones rivales que operaban en el área de Río Abajo y sitios aledaños, provocando varios hechos de violencia.
Según las pesquisas, este grupo está vinculado a múltiples hechos delictivos como robos, homicidios, extorsión y venta de drogas al menudeo.
Durante la audiencia que se inició a las 9:00 a.m. de hoy martes 26 de mayo, una de las imputadas alcanzó un acuerdo de pena de 60 meses de prisión.
Con anterioridad, otros seis colaboradores de la red criminal también alcanzaron acuerdos de pena de 80 y 70 meses de cárcel.
La investigación contra este grupo se inició en el año 2024, tras el registro de múltiples casos de hechos de violencia registrados en distintos puntos de Río Abajo y Parque Lefevre.
Fue en la denominada operación Barrabas que las autoridades lograron judicializar la participación de la mayor parte de la pandillas en actividades ilícitas.

Durante la investigación las autoridades realizaron diligencias de vigilancia, seguimiento y lograron obtener acceso a conversaciones telefónicas en las que se daban instrucciones sobre las actividades.
Las diligencias realizadas por las autoridades descubrieron que esta red criminal mantenía puestos de venta de droga al detal en varios puntos de la ciudad de Panamá.
Según cifras de la policía, en Panamá se encuentran operativas unas 121 pandillas a nivel nacional, que en su mayoría operan en las provincias de Panamá, Colón y Chiriquí.
Algunas de estos grupos actúan como filiales de las pandillas más poderosas como Calor Calor, Bagdad y los HP (Humildad y Pureza) que buscan ampliar su control territorial.
Las pandillas más grandes intentan controlar el tránsito de la droga que llega de Colombia a Panamá, que luego es enviada a Europa en contenedores en tránsito por los puertos locales.

