En medio de la crisis generada por la fuga de reos, el Ministerio de Gobierno ha puesto en marcha un proyecto para la construcción de un complejo penitenciario especializado en resarcimiento y rehabilitación.
Se trata de una obra que será levantada frente a los centros penitenciarios La Joyita, La Joya y La Nueva Joya, ubicados en el corregimiento de Las Garzas, al este de la capital.
El ministerio lanzó la licitación pública para el “Estudio, Diseño, Construcción y Equipamiento” de este nuevo centro, cuyo precio de referencia asciende a $85 millones.
Las propuestas, de acuerdo con la entidad, serán recibidas hasta el próximo 14 de julio.
En el informe de justificación del proyecto, el Ministerio de Gobierno admitió que el sistema penitenciario panameño ha enfrentado durante las últimas décadas un “progresivo deterioro” en su capacidad para atender de manera adecuada a las personas privadas de libertad.
Centros de encierro
La entidad destacó factores como la sobrepoblación, la falta de espacios dignos, la carencia de programas efectivos de reinserción social y la limitada infraestructura de apoyo para la educación y el trabajo productivo. “Esto ha generado un ambiente adverso que dificulta el proceso de rehabilitación”, señaló el ministerio.

Actualmente, Panamá concentra la mayor parte de su población penitenciaria en el complejo integrado por La Joyita, La Joya y La Nueva Joya.
Estas instalaciones, según el informe, fueron concebidas bajo un modelo tradicional de reclusión orientado principalmente al encierro y la custodia, dejando en segundo plano los programas de resocialización.
A ello se suma, según la entidad, el crecimiento demográfico del país, la persistencia de fenómenos de criminalidad juvenil y adulta, y la falta de mecanismos de transición para internos en fase de prelibertad, factores que “han provocado una presión significativa sobre estas infraestructuras”.
“Ante este escenario, se hace necesaria la creación de un nuevo centro de reinserción social”, añadió el ministerio.
Recámaras y aulas
El contratista será responsable de la construcción de edificios residenciales para la población privada de libertad, pabellones destinados al personal de custodia y bloques complementarios para educación, talleres técnicos, salud, alimentación, deportes, cultura, visitas y servicios generales.
El complejo tendrá capacidad para albergar a 2,500 personas preliberadas en la etapa final de cumplimiento de condena, bajo un régimen diferenciado de confianza y prelibertad.
Los edificios estarán distribuidos por niveles y contarán con recámaras para internos diseñadas para un máximo de seis personas por habitación, con baños individuales, áreas de estudio y convivencia, así como circulaciones verticales.
Para los custodios se construirán dormitorios, áreas de descanso, servicios sanitarios, gimnasio, canchas deportivas, vestidores y espacios de apoyo, con el objetivo de garantizar condiciones adecuadas para quienes brindan seguridad y acompañamiento en la operación del centro.
El proyecto también contempla un área de salud y atención terapéutica, con consultorios médicos y psicológicos, además de espacios para terapia grupal.
Para la recreación de los internos se incluirán dos canchas multiuso techadas, una cancha sintética de dimensiones reducidas y un área de acondicionamiento físico, diseñadas para “fomentar el deporte, la disciplina y la integración social de la población interna”.

Contará con seis aulas de docencia, dos aulas multipropósito, un laboratorio de informática, biblioteca, sala de estudio y espacios de apoyo académico para tutores y especialistas en psicopedagogía.
Las instalaciones también incluirán espacios culturales y de integración, áreas para la práctica de ajedrez y un área de oración.
Todas las edificaciones dispondrán de garitas de control, cercado perimetral, malla ciclón con fundación de bloques, estacionamientos vehiculares, accesos peatonales y vehiculares, vialidades internas, áreas verdes y espacios abiertos.
La cárcel La Joyita, de la cual se fugaron decenas de presos el lunes, tiene capacidad para albergar a 2,837 privados de libertad; sin embargo, actualmente mantiene una población penitenciaria de 4,801 internos.
Las cárceles del país registran una sobrepoblación de 10,227 personas privadas de libertad, concentradas principalmente en los centros penitenciarios de La Joya, La Joyita y La Nueva Joya.


