El Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá interceptó en el Aeropuerto Internacional de Tocumen a dos ciudadanos colombianos requeridos por la justicia de su país.
De acuerdo al reporte del SNM, uno de los retenidos figura como el presunto tercer cabecilla de “La Inmaculada”, una peligrosa organización delincuencial dedicada a las extorsiones, cobros ilegales y a la violenta modalidad financiera ilícita conocida como préstamos “gota a gota”.
Los implicados intentaban utilizar la principal terminal aérea panameña como punto de tránsito. Sin embargo, al verificar sus documentaciones y alertas internacionales, los inspectores migratorios les negaron la continuación de su viaje de forma inmediata.
Tras coordinar de manera estrecha con las autoridades judiciales de Colombia, se ordenó el retorno forzoso de ambos sospechosos para que respondan ante los tribunales de su nación.
También fue expulsada una mujer
Junto al presunto líder de la red de cobros clandestinos, también fue devuelta una mujer que mantenía una orden de captura vigente en Colombia por su presunta vinculación con estructuras de la delincuencia organizada.
Las identidades de los detenidos se han manejado bajo reserva mientras las autoridades colombianas procesan sus respectivas detenciones en suelo natal.
Modus operandi
El delito de los préstamos “Gota a gota” es una modalidad de usura y extorsión originada en Colombia que se ha extendido por América Latina.
Su nombre se debe a que el cobro del dinero se realiza de manera constante y asfixiante, “gota a gota”, hasta exprimir económicamente a la víctima.
Los criminales buscan a personas que necesitan dinero urgente y no tienen acceso a créditos bancarios formales, ofrecen préstamos de entrega inmediata (en menos de 2 horas), sin fiador, sin requisitos, sin papeleo y sin revisar antecedentes. La publicidad se hace de boca en boca, mediante folletos sencillos o aplicaciones móviles informales.
Una vez que la víctima acepta el dinero (que suelen ser montos pequeños o medianos), se imponen las verdaderas condiciones del crédito, con intereses excesivos y cobros diarios o semanales. Si la víctima se atrasa un solo día, se le imponen penalizaciones que hacen la deuda matemáticamente impagable.
Amenazan de muerte
Cuando la víctima ya no puede pagar debido al aumento desmedido de la deuda, el negocio pasa de la usura a la extorsión violenta. Los cobradores amenazan de muerte a la víctima y a sus hijos, vandalizan los negocios, roban la mercancía como “forma de pago” o queman locales, golpean o asesinan a quienes se niegan o ya no tienen capacidad de pagar.
Apps falsas
En los últimos años, el delito migró al entorno digital. Los delincuentes crean aplicaciones de préstamos falsas. Al descargarlas, la víctima acepta términos y condiciones que otorgan a la app acceso total a sus contactos, galería de fotos, videos y ubicación GPS. Si el cliente se retrasa en un pago, los criminales roban sus fotos y envían mensajes de desprestigio a toda su lista de contactos, tachándolo de “ladrón” o “estafador” para presionarlo.
Las autoridades llaman a la precaución para evitar caer en manos criminales con préstamos ilegales. Aclaran que las empresas que prestan dinero legalmente en Panamá deben estar autorizadas y supervisadas por el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI). Las apps falsas no muestran un aviso de operación ni una dirección física real, no cuentan con una página web oficial transparente, solo un enlace de descarga directa y sus correos de soporte suelen ser cuentas genéricas de Gmail u Outlook en lugar de un dominio corporativo.


